Por Maureen O’Hara, CNN
Para muchas personas en todo el mundo, el Día de San Patricio es una celebración de cerveza verde, música de violín y la mejor fiesta después de Halloween para ponerse un sombrero ridiculo y vomitar en la calle.
Para mí, sin embargo, en mi condición de niña que creció en la ciudad norirlandesa de Downpatrick -el lugar en el que, según la tradición, está enterrado el santo- siempre fue un asunto piadoso de misa por la mañana, vestirse con un abrigo de punto Aran y una insignia marchita de trébol, para luego tener el día libre de la escuela.
Entonces, ¿quién era el verdadero San Patricio, cuyo legado contiene tantas cosas?
En los 1.600 años desde que este misionero y obispo cristiano dejó su huella en Irlanda, el culto y la mitología que lo rodean han sobrepasado al hombre mismo.
Para conmemorar el Día de San Patricio, el 17 de marzo, aquí hay algunas cosas sorprendentes que quizá no sepas sobre él.
Patricio nació en el seno de una familia cristiana en Gran Bretaña a finales del siglo IV, cuando el Imperio romano estaba en declive y se había vuelto vulnerable a incursiones desde más allá de sus fronteras.
Su vida acomodada como hijo de un diácono se vio truncada a los 16 años, cuando fue capturado y esclavizado por saqueadores irlandeses, pasando los siguientes seis años como pastor en una ladera remota, a menudo helada.
De forma notable para el siglo V, dejó dos relatos escritos de su vida, pero “no es muy bueno con los detalles específicos”, dice el historiador Fin Dwyer, presentador de The Irish History Podcast y Transatlantic: An Irish American History Podcast. “Sí menciona nombres de lugares, pero obviamente han cambiado”.
Algunos sostienen que fue esclavo en la montaña Slemish, en el condado norteño de Antrim; otros dicen que lo fue en la bahía de Killala, en el condado occidental de Mayo.
“Estas cosas son importantes para los historiadores”, dice Dwyer, pero “nadie va a demostrarlo definitivamente”.
Con poco más de 20 años, Patricio huyó de sus captores y logró regresar con su familia en Gran Bretaña, pero pronto le entraron ganas de volver a Irlanda y difundir el mensaje cristiano.
“Por alguna razón desconocida, decidió castigarse otra vez y volver”, dice Duane Fitzsimons, un guía turístico en mi ciudad natal de Downpatrick, en la península de Lecale. La zona tiene muchos lugares estrechamente asociados con la vida de Patricio y alberga el Saint Patrick Centre, la única exposición permanente del mundo dedicada al santo patrón de Irlanda.
También es, descubrimos al final de nuestra entrevista, mi primo segundo lejano. A veces, el cliché de que todos los irlandeses se conocen entre sí resulta ser cierto.
“Desembarca en algún lugar de la costa norte de Lecale” y es descubierto por Dichu, el hermano de uno de los reyes locales, dice Fitzsimons.
“Es algo extraño, porque parecen depositar mucha confianza en Patricio, y por entonces estos reyes habrían sido las figuras representativas de su sociedad” y habrían asumido un gran riesgo al respaldarlo.
“Si algo fallaba dentro de sus sociedades, por ejemplo si las cosechas fallaban durante un año o una enfermedad repentina afectaba al ganado, sus cabezas eran el precio final por ello”, añade.
A Patricio se le dio un granero como refugio en el pueblo de Saul, a las afueras de Downpatrick. Ese se convirtió en el lugar de su primera iglesia y aún hoy atrae a peregrinos.
“No es una historia del tipo ‘un hombre llega y convierte una isla que entonces estaba dividida en docenas de reinos’. Habría sido físicamente imposible”, dice Dwyer.
Aunque Patricio no fue el primer misioner