Por Gabe Cohen, CNN
Mientras devastadores tornados arrasaban el Medio Oeste y las Grandes Llanuras de Estados Unidos el fin de semana pasado, equipos estatales y locales de búsqueda y rescate se apresuraron a las zonas devastadas para buscar sobrevivientes. No fue hasta que los equipos se desplegaron que se dieron cuenta de que estaban operando sin una herramienta esencial de seguimiento de tornados que normalmente proporciona la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).
Eso dejó a los equipos de respuesta con una imagen menos precisa de dónde buscar primero, dijeron a CNN dos fuentes familiarizadas con la situación.
La herramienta de mapeo determina con precisión la trayectoria de destrucción de un tornado a los pocos minutos de tocar tierra, lo que ayuda a los equipos de respuesta a concentrarse en los vecindarios más golpeados lo más rápido posible. Incluso en tormentas en las que la FEMA no responde, los rescatistas estatales y locales dependen de la herramienta de mapeo, que les proporciona la agencia.
Pero esta vez no estaba disponible, porque el contrato de aproximadamente US$ 200.000 de FEMA con la empresa que proporciona los datos expiró en febrero, y la solicitud de la agencia para renovarlo todavía está en trámite a través del estricto proceso de aprobación de gastos de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, según las dos fuentes y documentos internos revisados por CNN.
“Los rescatistas trabajaban a ciegas y tenían que recorrer la zona o basarse en los informes de noticias para determinar la ubicación de los daños”, declaró una de las fuentes a CNN. “Y cuando un tornado azota en plena noche, cada segundo cuenta”.
La interrupción refleja los problemas que FEMA enfrentó durante las mortales inundaciones de Texas del pasado julio, cuando los mismos procesos de aprobación implementados por Noem —incluida una regla de que todo gasto superior a US$ 100.000 requirieran su aprobación personal— ralentizaron la capacidad de la agencia para desplegar equipos de búsqueda y rescate, provocaron la falta de personal y retrasaron el intercambio de datos con socios estatales.
Miles de millones de dólares en contratos y subvenciones se han estancado en la agencia en los últimos meses a la espera de la aprobación de Noem y del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), que supervisa a FEMA, mientras el Gobierno de Trump busca frenar el gasto derrochador y trasladar más responsabilidad de la respuesta ante desastres a los estados.
El DHS no respondió a una solicitud de comentarios.
Personas dentro de FEMA advirtieron que las políticas de Noem están obstaculizando las operaciones y su capacidad para responder a desastres.
Noem tiene previsto dejar su cargo al frente del DHS a finales de marzo. Trump ha designado al senador Markwayne Mullin, republicano de Oklahoma, para reemplazarla. Por ahora, su equipo continúa supervisando las operaciones de FEMA.
Durante la última semana, se han reportado decenas de tornados desde Texas hasta Michigan, como parte de una ola de tormentas severas que ha dejado al menos a 11 muertos.
A medida que las tormentas se extendían, funcionarios de varios estados comenzaron a contactar a FEMA, preguntando por qué no podían acceder a los datos de seguimiento de tornados. A principios de esta semana, se comunicaban con la directora interina de FEMA, Karen Evans —designada por Noem y el Gobierno de Trump—, instándola a que se aprobara el contrato, especialmente con el pronóstico de más tornados.
Dentro de FEMA, los líderes presionaron a Evans y al DHS para que les permitieran restablecer la herramienta de mapeo, a