Análisis de Mostafa Salem, CNN
Momentos después de que el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmara en una declaración aparentemente pregrabada que Teherán detendría los ataques contra sus vecinos del Golfo bajo ciertas condiciones, varios de esos países reportaron nuevos ataques.
Estos lanzamientos fueron de los más grandes desde el inicio de la guerra y coincidieron con el aniversario de la muerte del líder supremo Alí Jamenei en ataques de Estados Unidos e Israel.
Pezeshkian afirmó que la decisión de detener los ataques en el Golfo a menos que los ataques contra Irán provengan de territorios de esos países se tomó el viernes. Pero en la mañana de este sábado, Irán disparó 16 misiles balísticos y 121 drones solo contra los Emiratos Árabes Unidos.
Aun así, en lo que constituye el discurso de mayor nivel para desescalar la situación por parte de Irán hasta la fecha, Pezeshkian se disculpó con sus vecinos por los días de ataques que han sembrado el pánico en zonas que antes se consideraban seguras.
Desde que asumió el cargo, el líder reformista se ha mostrado con un aire de arrepentimiento casi constante, y ha emitido múltiples disculpas públicas durante su mandato, ya sea por el agudo deterioro de la economía nacional, la muerte de miles de manifestantes durante las protestas o la persistente ineficiencia de su propio Gobierno.
Ahora se ha disculpado en nombre de las fuerzas armadas iraníes, al afirmar que “actuaron bajo su propia autoridad e hicieron lo necesario para defender nuestra patria con dignidad y fuerza”, un mensaje recurrente de algunos líderes iraníes que justifican los intensos ataques contra ciudades en los estados del golfo Pérsico.
No está claro si los pronunciamientos del Consejo de Liderazgo, del que Pezeshkian forma parte ahora tras la muerte de otros líderes clave en ataques estadounidenses e israelíes, se alinean con los objetivos de las fuerzas armadas o del poderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que ha activado sus propias medidas de forma independiente en respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes.
Los comentarios de Pezeshkian generaron alivio en los estados del golfo Pérsico. Sin embargo, los proyectiles que sobrevolaron poco después de su discurso muestran que es demasiado pronto para afirmar si los ataques iraníes han cesado.
Su promesa de no atacar más a sus vecinos se hizo con la condición de que los territorios de los estados árabes del Golfo, que albergan varias grandes bases militares estadounidenses, no sean utilizados para lanzar ataques contra Irán. La oficina de Pezeshkian subrayó en una declaración explicativa tras su discurso que Irán daría una respuesta decisiva a cualquier agresión desde bases estadounidenses.
Mientras la región se enfrenta a un futuro incierto, sigue sin estar claro qué acciones las fuerzas armadas iraníes y sus aliados considerarían hostiles a la República Islámica.
Poco después de la declaración de Pezeshkian, el presidente estadounidense Donald Trump escribió en Truth Social que Irán se había “rendido ante sus vecinos de Medio Oriente” y que “recibiría un duro golpe” hoy (sábado), con zonas del país bajo consideración para la “destrucción total y una muerte segura”.
El ejército iraní emitió su propio comunicado en el que afirmó que, si continúan las acciones ofensivas contra Irán, “todas las bases militares e intereses del criminal régimen estadounidense y del falso régimen sionista en tierra, mar y aire en la región serán los principales objetivos de “ataques contundentes y severos por parte de las poderosas Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán”.
Pezeshkian hizo sus comentarios en medio de un vacío de poder y de la incertidumbre sobre el futuro de Irán.
A Pezeshkian se le unen en el consejo de liderazgo el clérigo de mayor rango, el ayatola Alireza Arefi, de 67 años, un influyente miembr