Por Haley Britzky, Taylor Romine y Hanna Park, CNN
Un soldado que “te hacía sentir importante”, una madre a días de regresar a casa y un hijo conocido por ser el alma de la fiesta fueron los los primeros soldados estadounidenses que perdieron la vida en un acto de servicio en la guerra con Irán.
De los seis militares estadounidenses que murieron el domingo en un ataque iraní contra un centro de operaciones improvisado en el puerto de Shuaiba, en Kuwait, el Pentágono ha identificado públicamente a cuatro.
Los cuatro estaban asignados al 103° Comando de Sostenimiento, una unidad de la Reserva del Ejército con sede en Iowa, y prestaban servicio en lo que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, describió como un “centro de operaciones tácticas fortificado”, cuando un proyectil atravesó las defensas aéreas en un ataque inesperado.
El ataque ocurrió justo en el segundo día de operaciones militares estadounidenses e israelíes contra Irán.
“Uno no va a Kuwait pensando que algo va a pasar, y que ella sea una de las primeras… duele”, declaró a The Associated Press Joey Amor, esposo de una de las soldados fallecidas, la sargento de primera clase Nicole Amor.
Los cuatro militares tenían carreras profesionales diversas, pero todos se dedicaron al servicio público, a miles de kilómetros de sus familias, a pesar de los innegables riesgos.
Khork, de 35 años, era “el alma de la fiesta”, dijeron tres familiares.
Recibió premios por su dedicación y servicio al Ejército de Estados Unidos, y detrás de su sentido del deber se escondía un hombre “conocido por su espíritu contagioso, su corazón generoso y su profundo cariño por quienes sirvieron junto a él y por todos los que tuvieron la suerte de conocerlo”, escribieron sus padres y su madrastra en un comunicado el martes.
La vida de Khork estuvo marcada en gran medida por tres cosas, según sus padres: devoción, carácter y servicio.
Khork, originario de Lakeland, Florida, se alistó en la Guardia Nacional en 2009 como especialista en sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes y dirección de fuego. Fue comisionado como oficial de policía militar en la Reserva del Ejército en 2014 y fue desplegado en Arabia Saudita, la Bahía de Guantánamo, Cuba, y Polonia.
Khork amaba la historia y tenía una licenciatura en ciencias políticas, lo que demostraba “su agudeza mental y su sincero aprecio por los principios y sacrificios que han forjado nuestra nación”, según su familia.
Entre sus premios y condecoraciones se incluyen la Medalla al Servicio Meritorio, la Medalla de Encomio del Ejército y la Medalla al Logro del Servicio Conjunto.
La última vez que Joey Amor habló con su esposa, la pareja se refirió a sus largos turnos de trabajo y de cómo tropezó y se cayó la noche anterior. Su última conversación fue apenas dos horas antes de su fallecimiento, según declaró a AP.
Nicole Amor, de 39 años, madre de un estudiante de último año de secundaria y otro de cuarto grado, estaba a pocos días de regresar a casa, según Joey Amor. “Ya casi estaba en casa”, declaró al medio de comunicación.
Nicole Amor, de White Bear Lake, Minnesota, se alistó como especialista en logística automatizada en la Guardia Nacional en 2005. Se transfirió a la Reserva del Ejército un año después y fue enviada a Kuwait e Iraq en 2019.
Una semana antes del ataque, la habían trasladado fuera de la base a un edificio similar a un contenedor de carga, según declaró su esposo a AP.
“Se dispersaban porque temían que la base en la que se encontraban fuera atacada y sentían que era más seguro estar en grupos más pequeños y en lugares separados”, dijo.
Las condecoraciones de Amor incluían la Medalla de Encomio del Ejército, la Medalla al Servicio de Defensa Nacional y la Medalla al Logro del Componente de la Reserva del Ejército.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, declaró que el