Por Sandee LaMotte, CNN
Una nueva investigación reveló que al menos 111 sustancias cuyo estatus de seguridad se desconoce han sido añadidas a alimentos, bebidas y suplementos vendidos en Estados Unidos sin alertar a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
“Las empresas alimentarias están decidiendo por sí mismas añadir en secreto ingredientes químicos no revisados a sus productos, en lugar de seguir las directrices federales vigentes para garantizar que los alimentos sean ‘generalmente reconocidos como seguros’ (GRAS, por sus siglas en inglés)”, declaró Melanie Benesh, vicepresidenta de asuntos gubernamentales del Grupo de Trabajo Ambiental, una organización de defensa de la salud y el medio ambiente que realizó la investigación publicada el martes.
Para cumplir con el estándar GRAS, las empresas deben demostrar la seguridad de cualquier nuevo ingrediente alimentario proporcionando evidencia científica ampliamente aceptada y pública. Notificar a la FDA sobre estos datos de seguridad es habitual y garantiza el cumplimiento normativo. Además es voluntario, lo que significa que los fabricantes pueden autodeterminar legalmente la seguridad de sus productos.
“Los fabricantes ahora explotan rutinariamente esta laguna legal de GRAS; cada vez se considera más ‘generalmente reconocido como secreto’ en lugar de ‘generalmente reconocido como seguro’”, afirmó Benesh.
La investigación del EWG encontró 49 de las sustancias químicas añadidas por la industria en aproximadamente 4.000 productos incluidos en la base de datos FoodData Central del Departamento de Agricultura de EE.UU., que proporciona acceso público a información sobre nutrientes e ingredientes.
“Dado que el gobierno nunca ha revisado estas sustancias químicas, los consumidores no tienen forma de saber si son seguras o conllevan riesgos desconocidos para la salud”, declaró Benesh.
Aunque la laguna legal GRAS es legal en Estados Unidos, es difícil justificarla desde un punto de vista científico y ético, afirmó Mathilde Touvier, directora de investigación del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia en París, quien estudia los efectos nocivos para la salud de los aditivos en los alimentos ultraprocesados.
“Es muy problemático que se permita a las empresas autodeterminar que sus propios ingredientes son ‘GRAS’ dado el evidente conflicto de intereses financieros”, declaró Touvier, quien no participó en la investigación del EWG. “Las decisiones sobre la seguridad de las sustancias químicas alimentarias deberían basarse en una evaluación independiente de las autoridades de salud pública”.
CNN contactó a la Asociación Estadounidense de Bebidas (ABA, por sus siglas en inglés) y a la Asociación de Marcas de Consumo (CBA, por sus siglas en inglés), que representan a los fabricantes de alimentos y bebidas. La ABA no envió una respuesta antes de la publicación.
Sarah Gallo, vicepresidenta sénior de la CBA, afirmó que la organización formaba parte de una coalición, Americans for Ingredient Transparency, que aboga por una legislación federal que establezca uniformidad nacional para la seguridad y divulgación de los ingredientes.
“Apoyamos que la reforma de GRAS forme parte de ese proyecto de ley”, declaró Gallo, y añadió que Estados Unidos cuenta con uno de los sistemas alimentarios más seguros y regulados del mundo.
De las 49 sustancias químicas encontradas en los alimentos, 22 eran extractos, según la investigación. Muchas parecen naturales e inofensivos: aloe vera, canela, cacao, aceite de semilla de arándano, piel de uva, granos de café verde, cáñamo, melisa y hongos, por nombrar solo algunos.
“Al tomar sustancias de la piel de uva, aloe vera y hongos, por ejemplo, se puede obtener un extracto concentrado o una mezcla de sustancias derivadas de ellas”, afirmó la bioquímica Maricel Maffini, exprofesora adjunta de investigación de la Fac