Por Sol Amaya y Gonzalo Zegarra, CNN en Español
La muerte de Nemesio “el Mencho” Oseguera, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desató inmediatos temores de una nueva ola de violencia en México, que podría extenderse más allá de los bloqueos e incendios registrados el domingo. Los antecedentes de otros episodios de luchas internas de sucesión y entre carteles por el control del territorio llevan las alarmas a niveles extremos a menos de cuatro meses de que Jalisco sea sede de cuatro partidos del Mundial 2026.
El recuerdo más cercano es la guerra interna que vivió el Cártel de Sinaloa tras el vacío de poder por la captura de Ismael “el Mayo” Zambada en 2024, ante la falta de un sucesor claro. Pero no fue el único.
“En el caso del CJNG, se prevé un escenario similar, es decir, que los comandantes entren en una guerra sucesoria para definir quién se va a quedar con el control de esta organización”, dijo a CNN el analista mexicano David Saucedo, especialista en seguridad pública, quien no descartó que los altos mandos alcancen un acuerdo.
Sin embargo, ese entendimiento no asegura un clima de paz en la zona. “(El cartel) puede asumir una postura de guerra total en contra del Estado mexicano”, si es que el grupo criminal interpreta que no se trató de un operativo de captura, sino de exterminio, advirtió. “Este tipo de desafíos en el bajo mundo criminal no se dejan pasar así como así”, agregó.
Al respecto, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, dijo este lunes que el centro de mando estará “muy atento” a “cualquier tipo de reacción que haya o de reestructuración dentro del cartel” y aseguró que está trabajando para reforzar la zona. Afirmó que hay “un seguimiento particular de varios mandos”, sin precisar detalles.
Hasta ahora, no hay un claro heredero del poder del grupo que, según la DEA, es uno de los imperios criminales más poderosos y despiadados del país. “Se rompió la línea sucesoria del CJNG”, dijo Saucedo. El analista explicó que los carteles suelen ser dinásticos, pero recordó que el hijo de Oseguera, conocido como “el Menchito”, está preso en EE.UU., mientras que su hermano y su hijastro “no tienen todavía la ascendencia entre los demás comandantes”.
Entre esa cúpula, Saucedo mencionó a Ricardo Ruiz Velasco, alias el Doble R; Audias Flores, conocido como el Jardinero; Hugo Mendoza Gaytán, alias el Sapo, y una cuarta figura —el exjefe de seguridad del Mencho— de quien se sabe poco. La inteligencia de EE.UU. también nombró en un informe de 2025 al hijastro del Mencho, Juan Carlos Valencia González, alias el Pelón, y a su yerno Julio Alberto Castillo Rodríguez, alias el Chorro, como parte de la dirigencia. Estados Unidos ofrece hasta US$ 5 millones por información que lleve a la captura de Valencia González y de Flores Silva.
Victoria Dittmar, investigadora de InSight Crime en Ciudad de México, distinguió en diálogo con CNN tres posibles escenarios: una transición suave, quizás ya pactada desde antes; una disputa leve entre algunas facciones por el poder; y un caso más extremo de hiperfragmentación del cartel en la disputa por ocupar el liderazgo.
Esa posible vulnerabilidad podría ser una ventana de oportunidad para otros grupos con los que compite. “Ante la debilidad pasajera, otros carteles podrían intentar arrebatarle algún tipo de negocios y entrar en conflicto”, dijo el sociólogo argentino Marcelo Bergman, experto en criminalidad. “El potencial de violencia es alto”, subrayó.
Si el CJNG evita llegar al escenario de mayor confrontación interna, podría eludir una pérdida de territorio frente a otros carteles, dijo Dittmar. “Esas disputas llevan mucho tiempo. (…) No hay razón por la que se vea debilitado frente a otros grupos, porque al final tiene una estruct