Por Yoonjung Seo y Stephanie Yang, CNN
Un disidente chino protagonizó una audaz huida por mar desde China hasta Corea del Sur, en un trayecto de 30 horas que constituye su cuarto intento por escapar de las autoridades de su país natal y reunirse con su familia, a la que se le ha concedido asilo en Canadá.
Dong Guangping, un expolicía que ha sufrido años de encarcelamiento y detención debido a su activismo, huyó a bordo de una lancha inflable y fue rescatado por la Guardia Costera surcoreana el lunes, según informaron a CNN su abogado y un compañero activista.
Dong, a quien también se le ha concedido asilo en Canadá, había huido anteriormente a Tailandia y, más tarde, a Vietnam. Sin embargo, las autoridades de esos países lo detuvieron y lo deportaron de regreso a China, lo que provocó gran angustia en su familia y suscitó críticas por parte de grupos de derechos humanos y funcionarios de las Naciones Unidas.
Su llegada a Corea del Sur podría ejercer ahora presión sobre la administración del presidente Lee Jae Myung, quien asumió el cargo el año pasado y ha intentado restablecer las a menudo inestables relaciones de su país con China.
Funcionarios de la Guardia Costera surcoreana confirmaron que, en la tarde del lunes, unos pescadores avistaron una embarcación no identificada y dieron aviso a las autoridades.
La Guardia Costera comunicó a CNN que la persona a bordo de la embarcación era un ciudadano chino de sexo masculino, de unos 60 años de edad. No obstante, declinó confirmar su identidad en cumplimiento de la ley de protección de la privacidad del país.
El abogado de Dong, Kim Joo-kwang, confirmó la identidad de su cliente a CNN, pero señaló que no podía revelar más detalles, dado que la investigación de la Guardia Costera se encuentra aún en curso.
Sheng Xue, una activista chino-canadiense, relató que había conversado telefónicamente con Dong tras su llegada a Corea del Sur, y añadió que la Guardia Costera también le había confirmado la identidad del disidente.
“Durante mucho tiempo estuvimos analizando distintas formas de escapar de China”, declaró a CNN.
Dong le contó a Sheng que permaneció más de 30 horas en el mar desde que partió de Weihai, una ciudad costera situada en la provincia oriental china de Shandong.
“Cuando hablé con él, exclamó: ‘¡Lo logré, ya estoy aquí!’. Se sentía muy orgulloso de ello”, recordó ella.
Asimismo, relató que el motor de su embarcación se averió cuando se aproximaba a la costa de Taean, un condado situado en el oeste de Corea del Sur. Según el testimonio recogido por Sheng, Dong llevaba dos días sin dormir y estaba a punto de desmayarse en el momento en que alcanzó las aguas territoriales surcoreanas.
“Tuvo mucha suerte de lograr acercarse tanto a la orilla”, comentó ella. “Era un bote pequeño en el mar, por lo que resulta muy difícil de controlar”.
El grupo de derechos humanos Human Rights in China ha instado a Corea del Sur a proteger a Dong y a no enviarlo de regreso.
“Durante más de una década, no ha dejado de luchar por la libertad y por reunirse con su familia”, declaró el grupo. “El hecho de que un hombre próximo a cumplir los setenta años se viera empujado a cruzar el mar abierto en un pequeño bote inflable constituye, en sí mismo, una acusación demoledora contra la situación de los derechos humanos en China”.
CNN se ha puesto en contacto con los ministerios de Asuntos Exteriores tanto de Canadá como de Corea del Sur para solicitar comentarios, así como con la embajada china en Seúl.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China declinó hacer comentarios sobre el caso cuando se le preguntó al respecto durante una rueda de prensa habitual celebrada el miércoles.
Dong, de 68 años, trabajó como agente de policía en Zhengzhou, una ciudad en la provincia central china de Henan, hasta que fue despedido por firmar conjuntamente