Por Larry Madowo y Katharina Krebs, CNN
Anne Ndarua lucha contra las lágrimas cuando habla de su único hijo. Hace seis meses, Francis Ndung’u Ndarua fue a Rusia con la promesa de un trabajo como ingeniero eléctrico. No ha podido contactarlo desde octubre y ya no está segura de si está vivo.
En diciembre, alguien le envió a Anne un video de su hijo advirtiendo a otros africanos que no viajaran a Rusia por ninguna oferta de trabajo. “Acabarás en el ejército, aunque nunca hayas servido, y te llevarán al frente de batalla. Y hay verdaderas matanzas”, afirma en el video, enviado desde un número desconocido de Kenya. “Muchos amigos han muerto por dinero”.
Aproximadamente una semana después, un video perturbador de Francis se viralizó en redes sociales. Uniformado, con una mina terrestre sujeta al pecho, parece asustado mientras un rusoparlante, con insultos racistas, afirma que lo usarán como “abrelatas” para irrumpir en las posiciones del ejército ucraniano.
“Es tan traumatizante”, declaró Anne a CNN, afirmando que no lo había visto después de que su hija le describiera el video. Consternada por su situación, solo aceptó ser entrevistada como último recurso para intentar que los gobiernos de Kenya y Rusia actuaran.
“Hago un llamamiento a los gobiernos de Kenya y Rusia para que colaboren y traigan a esos niños a casa”, pidió. “Les mintieron sobre trabajos reales y ahora están en guerra y sus vidas corren peligro”.
Francis, de 35 años, estaba desempleado y vivía con su madre en una pequeña comunidad a las afueras de la capital keniana antes de partir, tras haber pagado unos 620 dólares a un agente para facilitarle la oportunidad.
Anne se sorprendió cuando Francis informó a la familia que lo obligaban a realizar entrenamiento militar al llegar a Rusia. Fue enviado a Ucrania tras solo tres semanas de entrenamiento básico, cuenta.
Francis es uno de los cada vez más numerosos africanos que luchan por Rusia en Ucrania, aunque no se conocen las cifras exactas.
Una investigación de CNN ha revelado nuevos detalles sobre las tácticas de reclutamiento de los agentes rusos en el continente, exponiendo las promesas optimistas hechas a los africanos que buscan empleo y la realidad del servicio militar forzado y los sangrientos combates en primera línea que muchos encuentran.
CNN revisó cientos de chats en aplicaciones de mensajería, contratos militares, visas, vuelos y reservas de hotel, además de recopilar testimonios de primera mano de combatientes africanos en Ucrania, para comprender cómo Rusia atrae a los hombres jóvenes para que se unan a sus filas.
Varios Gobiernos africanos, incluidos Botsuana, Uganda, Sudáfrica y Kenya, han reconocido la magnitud del problema.
Los medios locales han detallado cómo los ciudadanos fueron engañados para convertirse en mercenarios de Rusia en Ucrania y los funcionarios han advertido a otros que no sigan su ejemplo
Los Ministerios de Defensa y Asuntos Exteriores de Rusia no han respondido a la solicitud de CNN para que comentaran sobre las acusaciones de que algunos reclutas fueron engañados o coaccionados.
CNN también contactó a la embajada rusa en Nairobi para obtener comentarios.
CNN habló con 12 combatientes africanos que aún se encuentran en Ucrania —de Ghana, Nigeria, Kenya y Uganda—, quienes afirmaron que les ofrecieron empleos civiles, como conductores o guardias de seguridad.
La mayoría afirmó que les prometieron una prima de contratación de US$ 13.000, salarios mensuales de hasta US$ 3.500 y la ciudadanía rusa al finalizar su servicio.
Pero al llegar a Rusia, afirman que los obligaron a alistarse en el ejército y recibieron poca capacitación antes de ser desplegados en el frente. Los obligaron a firmar contratos de servicio militar en ruso sin abogados ni traducción, según dijeron. A algunos les confiscaron los pasaportes, lo que prácticamente l