Por Christian Edwards, CNN
La clase política británica está siendo sacudida por un escándalo cuya magnitud solo suele ocurrir una vez por generación, y el hombre en el centro de todo ello fue alguna vez visto como el salvador del partido que actualmente está en el poder.
Peter Mandelson, exembajador británico en Estados Unidos y a quien se le atribuye la modernización del Partido Laborista que llevó a Tony Blair al poder en 1997, ahora enfrenta una investigación penal tras la última publicación de materiales del Departamento de Justicia de Estados Unidos relacionados con el desacreditado financiero Jeffrey Epstein.
Mandelson, de 72 años, está acusado de transmitir información confidencial de interés financiero para Epstein tras la crisis financiera de 2008. Gordon Brown, primer ministro del Reino Unido, en ese entonces, dijo este martes que ha escrito a la policía con información relevante para la investigación y criticó a Mandelson por su acto “imperdonable y antipatriótico”.
El escándalo podría haber sido menos grave si Mandelson —quien ya había sido obligado a dimitir dos veces del Gobierno debido a sus vínculos con personas adineradas— no hubiese sido elegido del sector privado por el primer ministro Keir Starmer para servir como embajador británico en Washington, a pesar de su conocida amistad con Epstein.
Aunque Starmer destituyó a Mandelson como embajador tras solo siete meses en Washington durante el revuelo de una publicación anterior de archivos de Epstein, la decisión inicial del primer ministro de nombrarlo se ha convertido en una crisis para su atribulado Gobierno laborista, que podría provocar aún más caídas políticas.
Apodado, con cierta dosis de dramatismo, el “príncipe de las Tinieblas” por su enfoque maquiavélico del poder, Mandelson se convirtió en el director de comunicaciones de los laboristas en los años 80. Ayudó a transformar un partido visto como rígido y dominado por los sindicatos en el proyecto conocido como “Nuevo Laborismo”, que finalmente ganó por abrumadora mayoría las elecciones de 1997 bajo Tony Blair.
Habiendo ayudado a llevar a los laboristas al poder, Mandelson fue designado “ministro sin cartera”, lo que le permitió asistir a reuniones del gabinete y le otorgó amplios poderes en el Gobierno. Pero poco más de un año después en el cargo, se vio obligado a dimitir en 1998 por no declarar un préstamo obtenido de un colega millonario para comprar una casa.
Pese a salir en desgracia, regresó al Gobierno al año siguiente como secretario de Comercio, antes de dimitir nuevamente en 2001, debido a afirmaciones de que usó su posición para influir en la solicitud de un pasaporte británico de un donante adinerado.
Mandelson luego salió del Gobierno rumbo a Bruselas, sirviendo como comisario de Comercio de la Unión Europea desde 2004 hasta 2008. Regresó por tercera vez para ayudar a reanimar al debilitado Gobierno del primer ministro Gordon Brown mientras lidiaba con las consecuencias de la crisis financiera de 2008, esta vez como secretario de Negocios.
Tras la derrota de los laboristas en las elecciones generales de 2010, Mandelson pasó más de una década en el sector privado. Sin embargo, el año pasado fue convocado por el primer ministro Keir Starmer para el cargo de embajador británico en Estados Unidos. La decisión fue vista en aquel momento como arriesgada: Starmer quería un peso pesado político capaz de imponerse en la Washington del presidente Donald Trump. Así que reemplazó a Karen Pierce —una diplomática de carrera considerada una apuesta segura— por el más voluble Mandelson.
La decisión de Starmer resultó contraproducente en cuestión de meses. En septiembre, el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó un libro compilado para el cumpleaños número 50 de Epstein en 2003, en el que Mandelson escribió una nota manuscrita describiendo a Epstein como “mi mejor amigo”. También apareció en