Por Cesar Lopez y Elizabeth Pérez, CNN en Español
El Super Bowl LX, que se llevará a cabo el próximo 8 de febrero, consolida su posición como uno de los eventos deportivos más costosos y lucrativos del planeta.
Para esta edición, las entradas en el Levi’s Stadium, conocido como el “Gigante de Santa Clara”, siguen el patrón de un “juego agresivo” de oferta y demanda, pero la competencia va más allá, y la final de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA 2026 podría opacar la opulencia de la máxima fiesta del deporte en Estados Unidos.
El común denominador de ambos eventos es que al momento de la oferta inicial de boletos todavía no se saben los equipos que participarán en cada final, lo que convierte la incertidumbre en un factor clave para la especulación de los precios.
Para el Super Bowl, hasta dos semanas antes del juego, cuando se conocerá a los finalistas, los precios de las entradas pueden subir o sufrir un efecto contrario.
Sin embargo, la fluctuación no solo depende de la proximidad a la gran final, sino también de la capacidad logística de Silicon Valley para albergar a la élite corporativa mundial, por supuesto, con un alto poder adquisitivo.
En el portal oficial de hospitalidad o paquetes VIP de la NFL, operado por On Location, la entrada más económica disponible actualmente ronda los US$ 7.200 por persona.
La experiencia ofrecida como de lujo redefine el concepto de “exclusividad” con paquetes preferenciales que incluyen: servicios de comida gourmet, barra libre de bebidas y encuentros cercanos con leyendas del Salón de la Fama del fútbol americano. Otros paquetes similares en zonas preferenciales parten desde los US$ 16.700.
Estos paquetes se pueden comprar de forma directa y con precios fijos, pero alejarse del lujo no significa una reducción significativa de gasto. El mercado secundario de reventa refleja una disparidad aún más asombrosa.
Plataformas autorizadas en Estados Unidos como Ticketmaster, SeatGeek y StubHub ya muestran una actividad frenética, por supuesto, con precios bastante elevados.
Antes de los juegos de las series divisionales, un boleto al Super Bowl para las graderías más altas del estadio ronda los US$ 7.000, mientras los asientos en la zona VIP —ubicados estratégicamente en el centro del campo y a nivel de cancha— alcanzan cifras astronómicas que superan los US$ 20.000.
Si tenemos que comparar o buscar qué evento deportivo puede superar al Super Bowl, la gran final de la próxima Copa Mundial de fútbol aparece como un gran competidor en el horizonte.
A medida que se acerca la Copa del Mundo 2026 de la FIFA en Estados Unidos, México y Canadá, los precios de los boletos —especialmente para el partido final a celebrarse en el MetLife Stadium de East Rutherford en Nueva Jersey— han generado un intenso debate global.
De acuerdo con el organismo que rige el fútbol mundial, la estrategia para asignar el valor de las entradas está basada en el uso de precios dinámicos, lo que significa que estos precios oficiales pueden subir o bajar en diferentes fases de venta.
Este sistema ha provocado que muchos boletos para los partidos más importantes, incluido el decisivo duelo por el título, sean extremadamente caros.
La FIFA publicó los prec