Por Rey Rodríguez, CNN en Español
El 16 de abril de 2021, Raúl Castro, entonces de 89 años y hermano del fallecido Fidel Castro, renunció como primer secretario del Partido Comunista de Cuba, la máxima posición de poder en la isla. En su lugar quedó el presidente Miguel Díaz-Canel, quien ha prometido preservar la revolución.
Ese día, durante su despedida en la clausura del VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba, el también general de ejército advirtió que, mientras viviera, estaría listo, “con el pie en el estribo”, para defender la Cuba socialista.
El cambio generacional ponía fin a casi seis décadas del régimen de los Castro. Sin embargo, para muchos cubanos, Raúl ha seguido ejerciendo lo que consideran una especie de “poder en la sombra” y su presencia e influencia en la escena política del país siguen siendo palpables.
Raúl continúa participando, en ocasiones, en los actos centrales por el triunfo de la revolución cubana. Incluso llegó a recibir a algunos presidentes y líderes políticos de países aliados en el Palacio Nacional.
“El partido es solamente una fachada. Díaz-Canel no tiene poder ninguno; el poder lo tienen Raúl y las Fuerzas Armadas, que, además de tener los cañones, tienen las cuentas bancarias”, asegura Sebastián Arcos, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida.
Antes de dejar su cargo de primer secretario del partido, Raúl dijo que se iba “con la satisfacción del deber cumplido” y que tenía confianza en el futuro del país.
Hoy, ese futuro es cada vez más incierto. Tras la captura del derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en un operativo el pasado 3 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cortó los envíos de petróleo venezolano a Cuba. Además, amagó con imponer aranceles a otros países que le vendieran crudo, lo que provocó en la isla la peor crisis energética de su historia reciente.
La última aparición pública de Raúl Castro fue el 15 de enero, cuando asistió al funeral de los 32 militares cubanos abatidos durante la captura de Maduro. Vestía uniforme militar y estuvo acompañado por el presidente de Cuba, así como por la cúpula del partido y del Ejército.
El pasado 13 de marzo, Díaz-Canel confirmó en una conferencia de prensa que las conversaciones sostenidas con Washington para buscar una solución al bloqueo impuesto a la isla habían sido dirigidas por Raúl y por él.
“Bajo la dirección del general del Ejército como líder histórico de nuestra revolución y la mía, y colegiado con las principales instancias del partido, el Gobierno y el Estado cubano, funcionarios cubanos sostuvieron recientemente conversaciones con representantes del gobierno de Estados Unidos”, dijo ese día.
El canciller de Cuba dijo que está “dispuesto a escuchar” la oferta de US$ 100 millones en ayuda humanitaria de Estados Unidos, aunque remarcó que no tiene detalles específicos sobre la propuesta del Departamento de Estado
Arcos señala que no es casualidad que Díaz-Canel haya mencionado primero a Castro que a sí mismo en aquel discurso de marzo. “Eso es rendir pleitesía al líder verdadero. Es decir, el presidente de Cuba y primer secretario del partido se coloca en segundo lugar”.
El exgobernante cubano no estuvo en ese evento, pero sí su nieto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como el Cangrejo, quien apareció sentado en el recinto cerca de Díaz-Canel, según las imágenes trasmitidas por la televisión cubana.
“Raulito”, como también lo llaman en Cuba, había participado esa misma mañana en una reunión encabezada por el mandatario cubano junto con miembros del Partido Comunista y del Consejo de Ministros.
Hasta ahora se desconoce cuál es su rol oficial en el liderazgo de la isla. Sin embargo, semanas antes de que el Gobierno cubano confirmara el inicio de conversaciones con Washington, algunos medios public