Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reunirá en Washington con el presidente Donald Trump en una coyuntura delicada de su gestión, a cinco meses de las elecciones en las que buscará un nuevo mandato.
En medio de un descenso de popularidad, luego de sufrir reveses en el Congreso y con encuestas que arrojan un empate técnico con Flavo Bolsonaro, hijo del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro, Lula visita a un líder con el que ya tuvo tensiones y quiere asegurar que no se repitan en la recta final de la campaña.
Los jefes de Estado de los dos países más poblados del continente han expresado posiciones opuestas en temas como la situación en Venezuela, Cuba, Gaza e Irán, mientras Trump, aliado de la familia Bolsonaro, despliega una estrategia más asertiva en América Latina, con algunas injerencias directas en procesos electorales.
“Para Lula es un momento de debilidad, una situación difícil con desafíos grandes, como el ascenso de Flavio Bolsonaro”, dijo a CNN el politólogo Maurício Santoro, profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), aunque destacó que “mucho puede pasar” hasta la votación del 4 de octubre.
Para Feliciano De Sa Guimarães, profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Sao Paulo (USP), Lula “está usando la arena internacional para fortalecerse en el plano doméstico”, algo que, agregó, es común entre los mandatarios de Brasil con el fin de “mostrarse como líderes estadistas”.
El vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, explicó que el Gobierno de Lula busca avanzar en la revisión de los aranceles, especialmente en sectores estratégicos como el automotriz y el metalúrgico, que son clave para la economía del gigante sudamericano. “El objetivo es buscar un mejor entendimiento en estas áreas”, dijo a Globonews, y agregó que las conversaciones incluirán el control de flujos financieros y la investigación de redes criminales.
Para Santoro, el viaje a Washington es importante en términos electorales. “Es un intento de llegar a un acuerdo con Trump y prevenir la posibilidad de que sea un aliado de la oposición, que cree problemas para Lula”, afirmó. El analista dijo que Trump podría ser un obstáculo de campaña de dos formas. “Una de ellas es la cuestión de los aranceles, si es que vuelve a hacer ese tipo de presión política”, dijo, en referencia a los gravámenes que anunció en julio del año pasado. “La segunda manera sería una cuestión más política, si decide clasificar a los grupos del crimen organizado, el PCC (Primer Comando de la Capital) o el Comando Vermelho, como grupos terroristas. Sería una presión muy grande en la política de seguridad y un tema favorable para el discurso de la oposición”, continuó.
Brasilia sostiene que esos grupos deben ser combatidos como organizaciones delictivas, dentro del marco legal vigente, y el canciller Mauro Vieira advirtió en marzo que una eventual clasificación de Washington habilitaría la aplicación de sanciones y hasta una eventual “invasión de territorio brasileño”.
Guimarães añadió que los temas de la reunión de Lula y Trump puede incluir puntos más específicos como los minerales de tierras raras y el abordaje de investigaciones comerciales de EE.UU. “El objetivo principal es mantener una relación funcional con el Gobierno de Trump. Si consigue convencerlo de que una eventual victoria de Lula no es algo perjudicial (para los intereses de la Casa Blanca), será un triunfo”, dijo.
Para ello, consid