Por Patrick Svitek, CNN
Los presidentes del partido a nivel de condado están desbordados de llamadas. Hay un flujo interminable de formularios de registro de Google y hojas de cálculo. Y, sobre todo ello, se cierne la sombra de un exaspirante desacreditado, que empaña las esperanzas de los demócratas de comenzar de nuevo.
La acelerada elección interna demócrata para reemplazar a Graham Platner y enfrentarse a la senadora republicana Susan Collins este otoño ha tenido un comienzo caótico y dramático.
La implosión de la campaña de Platner tras ser acusado de violación —acusación que él niega— obligó a los demócratas de Maine a idear a toda prisa un proceso muy poco convencional, reflejo de lo mucho que está en juego en la batalla por el control del Senado.
El 25 de julio, apenas 15 días después de que Platner retirara formalmente su candidatura, 601 delegados se reunirán en Bangor, la capital del estado, para votar por un nuevo aspirante. La mayoría de los delegados —500— serán elegidos este fin de semana en reuniones a nivel de condado en todo Maine. Los otros 101 delegados provendrán automáticamente del Comité Estatal Demócrata de Maine, y ya están siendo fuertemente cortejados.
Al menos ocho candidatos se apresuran a reunir las firmas necesarias para clasificarse para la convención y organizar grupos de delegados que voten por ellos.
“Nos encontramos en una situación precaria, y no existe una forma perfecta de gestionar una circunstancia sin precedentes como esta”, declaró esta semana a la prensa uno de los candidatos, Jordan Wood.
El legado empañado de Platner sigue muy presente: algunos de sus partidarios buscan un candidato sustituto que dé continuidad al movimiento progresista de clase trabajadora que él intentó construir.
El expresidente del Senado de Maine Troy Jackson, quien lanzó su campaña al Senado con el respaldo de más de 50 cargos electos en activo y retirados, parece ser quien más explícitamente apela a esa línea de pensamiento.
“Volcaron su corazón, su tiempo y su energía en construir este movimiento junto a otro candidato en Maine. Sé que existe un dolor, una ira y una decepción reales, y no voy a intentar restarles importancia”, dijo Jackson el lunes durante una llamada con miembros del grupo progresista nacional Our Revolution. “Pero miren, este movimiento siempre ha sido más grande que una sola persona”.
Los candidatos tienen hasta las 5:00 p.m. del miércoles para declarar su intención de postularse, y el primer debate está programado para el jueves. Para el final del lunes, los candidatos deberán presentar 500 firmas para poder figurar en la boleta electoral, incluidas 50 firmas provenientes de al menos ocho condados distintos.
El martes por la noche, el Partido Demócrata de Maine informó que ya había recibido más de 5.500 solicitudes de demócratas interesados en ser delegados o en asistir a las reuniones de condado para elegir a los delegados.
Se trata de un proceso con un electorado mucho más reducido que el de unas elecciones primarias tradicionales, lo que exige centrarse intensamente en la organización y en las relaciones interpersonales. Es posible que algunas campañas hayan contactado o incluso hablado con la totalidad de los 601 delegados antes de que estos lleguen a Bangor.
Los demócratas de Maine tienen poco margen de error. El 27 de julio, dos días después de la convención, es la fecha límite establecida por la ley estatal para presentar el nombre del candidato de reemplazo que aparecerá en la boleta.
“Creo que todos estamos trabajando arduamente para que este proceso sea transparente, inclusivo y lo más ágil posible”, señaló Paige Zeigler, presidenta de los demócratas del condado de Waldo, en un correo electrónico dirigido en parte a observadores políticos de fuera del estado: “Nosotros, los habitantes de Maine, marcaremos el camino, porque ‘como vaya Maine, irá la