Por Juan Alvarado, CNN en Español
Fernando Mendoza demostró a Estados Unidos que no fue al azar el haber sido elegido mejor jugador de la temporada del fútbol americano universitario de este país. Un honor que viene con título propio; el prestigioso Trofeo Heisman. Ahora Mendoza tiene un honor más grande y quizás difícil de igualar al ser campeón nacional invicto.
El quarterback de los Hoosiers de la Universidad de Indiana (IU, por sus siglas en inglés) selló una temporada de ensueño al coronarse con su equipo en una campaña de 16-0, algo que no ocurría en el fútbol americano universitario desde 1894, cuando lo consiguió la Universidad de Yale.
El gran éxito deportivo de Mendoza y la Universidad de Indiana atrajeron la atención de todo el país. Los Hoosiers ganaron los 16 encuentros que disputaron en la temporada 2025/26, alcanzando y superando su mejor ranking histórico dentro del AP Top-25 y del AFCA Coaches Poll.
Mendoza, nacido en Miami, Florida, ha sido el artífice de este éxito con 273 pases completos, un total de 3.523 yardas, 41 pases de anotación y solo 6 intercepciones en toda la temporada.
Estas cifras han llevado a este joven de abuelos cubanos a formar parte de la conversación sobre ser el justo ganador del Trofeo Heisman, que no cae en manos de cualquier jugador, destacando varias de las figuras actuales de la NFL como Lamar Jackson, Baker Mayfield y Joe Burrow, entre los más recientes, y por su puesto su salto inmediato al profesionalismo.
Mendoza se convirtió en el primer jugador en la historia de la Universidad de Indiana en ganar el Heisman y el segundo de origen latino después de Jim Plunkett, de padres mexicano-estadounidenses, quien obtuvo el galardón en 1970.
“Definitivamente, es un gran honor ser parte de la conversación, especialmente junto a tantos grandes jugadores del pasado y grandes jugadores que están en la conversación ahora, dijo Mendoza a CNN.
Todos los reflectores están hoy sobre el número 15 de la Universidad de Indiana, por lo que Mendoza trabaja con su equipo de entrenadores diariamente para manejar las presiones externas que conlleva estar entre los mejores jugadores de la primera división del fútbol americano universitario.
Según Mendoza, una de las claves radica en escuchar solamente a su círculo directo, su familia, compañeros y entrenadores. Dice que esto le ayuda a mantener su enfoque en sus objetivos a corto plazo, y que parte de su disciplina incluye el haberse desconectado de algunas redes sociales.
“Mi objetivo es siempre estar con hambre de más y siempre tener la mentalidad de cazador. Consigo eso eliminando la mayoría de mis redes sociales, así puedo enfocarme solo en las opiniones de las personas que están en el edificio del equipo. Las únicas redes sociales que reviso son LinkedIn y YouTube. Solo quiero concentrarme en ganar el próximo partido de la Universidad de Indiana”, dijo Mendoza meses antes de ser campeón con Indiana.
El jugador de 22 años dice que eligió el fútbol americano ya que apreció el compañerismo que se practica en la disciplina. Además, espera poder marcar una tendencia dentro de su comunidad hispana.
Mendoza cuenta con raíces cubanas por parte de sus abuelos, quienes le enseñaron el valor de la perseverancia y el trabajo duro, los cuales, dice él, aplica a la hora de ir por sus objetivos.
Si bien dice admirar la tradición cubana en otras disciplinas como el boxeo y el béisbol, afirma que buscó marcar su propio camino dentro del fútbol americano, con la esperanza de poder inspirar a la próxima generación de jugadores de la comunidad hispana en Estados Unidos.
“Mi idea era tener la capacidad de expandir el horizonte y demostrar a distintas comunidades cubanas que no solo se trata del boxeo y del béisbol, disciplinas en las cuales destacamos y que me encantan. Disfruto mucho mirar esos deportes, pero también podemos jugar fútbol amer