Análisis por Aaron Blake, CNN
El presidente Donald Trump lleva mucho tiempo intentando presentarse como una especie de hombre fuerte frente a China, pero su retórica dura y sus guerras comerciales a menudo se ven socavadas por su notable actitud conciliadora hacia Xi Jinping.
Y ese enfoque más conciliador quedó plenamente de manifiesto durante la visita de Trump a Beijing esta semana.
El viaje de Trump —y sus comentarios al final del mismo— incluyen algunas concesiones, tanto retóricas como reales, al Gobierno chino.
Además, el presidente se retractó explícitamente de promesas de campaña anteriores de adoptar una postura firme contra China.
Taiwán fue quizás el tema más destacado. Es un asunto delicado para cualquier presidente, dadas las políticas estadounidenses tan matizadas respecto a su independencia (la política de “una sola China”) y su defensa frente a China (“ambigüedad estratégica”).
Durante gran parte del viaje, Trump evitó pronunciarse al respecto. Sorprendentemente, Sean Hannity, de Fox News, ni siquiera mencionó el tema en la entrevista que le realizó a Trump, emitida el jueves por la noche.
Luego, Trump ofreció una rueda de prensa informal a bordo del Air Force One durante el viaje de regreso a casa, donde dijo que había hablado con Xi sobre una venta de armas pendiente a Taiwán por valor de US$ 14.000 millones, y que “tomaría una decisión en el próximo período relativamente corto”.
Incluso esa respuesta evasiva representa una victoria bastante significativa para China, como señala Jim Sciutto de CNN.
La administración Trump ya ha enviado armas a Taiwán por valor de US$ 11.000 millones.
Trump también se hizo eco de los argumentos de Xi sobre cómo Taiwán ha formado parte de China durante miles de años.
Y el mero hecho de consultar a China sobre el tema es notable. Ronald Reagan declaró en 1982 que Estados Unidos no solicitaría la opinión de China sobre este tipo de ventas de armas.
“¿Qué voy a hacer, decir que no quiero hablar de eso?”, declaró Trump cuando le preguntaron sobre el documento de 1982. “¿Porque tenemos un acuerdo firmado en 1982? No, hablamos de venta de armas”.
Esa no fue la única concesión retórica que China logró, a pesar de que Trump aparentemente ha obtenido relativamente pocos acuerdos importantes, al menos hasta ahora.
El presidente de EE.UU. también indicó que estaba considerando levantar las sanciones contra las empresas chinas que han estado comprando petróleo iraní.
Y se negó repetidamente a juzgar a China por sus actividades de espionaje. Cuando se le preguntó sobre los ciberataques chinos, Trump restó importancia al asunto, calificándolo como un problema que afectaba a ambas partes.
“Ya sabes, lo que ellos hacen, nosotros también lo hacemos”, manifestó Trump en el Air Force One. “También los espiamos sin piedad. Le dije: ‘Te hacemos muchas cosas de las que no te enteras’”.
Trump repitió la misma frase cuando Hannity le preguntó sobre las intenciones “nefastas” de China, diciendo: “Sinceramente, ya sabes, ellos nos hacen cosas y nosotro