Por Brian Todd, CNN
Durante los días posteriores a la muerte de Alex Pretti a manos de agentes federales de inmigración en Minneapolis, compañeros suyos de trabajo del Departamento de Asuntos de los Veteranos (VA, por sus siglas en inglés) realizaron vigilias en centros de salud de todo el país, en parte como protesta y en parte para rendir homenaje a la víctima.
Becky Halioua, terapeuta recreativa y líder sindical en el Centro Médico de Veteranos Charlie Norwood en Augusta, Georgia, dijo que sentía que “era importante reconocerlo, como un hermano de nuestra organización”.
“Me aterra pensar que un compañero empleado del Departamento de Asuntos de los Veteranos pueda ser asesinado por el mismo Gobierno para el que trabaja”, declaró Halioua a la cadena de televisión local WRDW, afiliada de CNN, en aquel momento. “Eso me da muchísimo miedo”.
Posteriormente, Halioua se enteró de que estaba siendo investigada por ese mismo Gobierno. Su supervisor le informó que se había iniciado una investigación interna para determinar si había violado las normas de la agencia con respecto a las entrevistas de los empleados con los medios de comunicación, una investigación que podría resultar en medidas disciplinarias.
Halioua no es la única, según informaron a CNN varias fuentes familiarizadas con el asunto. Al menos otros tres empleados del Departamento de Asuntos de Veteranos han sido investigados por sus interacciones con la prensa, incluyendo al menos uno relacionado con Alex Pretti, según una de las fuentes.
Como parte de su investigación, Halioua afirmó que le enviaron por correo electrónico fotos suyas en la vigilia, extraídas de la cobertura periodística, que también incluía una breve interacción con un periódico local. En algunas fotografías, alguien había dibujado una línea alrededor de su imagen, etiquetada con su nombre.
“Me produjo una sensación muy incómoda”, dijo. Ver su rostro rodeado con un círculo en una fotografía de una multitud le pareció “propio de un acosador”.
El secretario de prensa del VA, Quinn Slaven, declaró que no podía hacer comentarios sobre el caso de Halioua, alegando motivos de privacidad. “Las leyes de privacidad impiden que el VA divulgue públicamente detalles específicos sobre sus empleados sin su consentimiento por escrito”, afirmó Slaven en un comunicado. No respondió a preguntas más generales sobre la política de relaciones con los medios del VA ni sobre la frecuencia con la que se realizan este tipo de investigaciones.
Las agencias federales suelen tener normas que restringen a sus empleados la posibilidad de hablar sobre su cargo o departamento en entrevistas con los medios, aunque les permiten hacerlo a título personal. En algunos casos, funcionarios de la administración de Trump han adoptado una postura inflexible contra los empleados federales que hablan con periodistas y contra lo que consideran filtraciones.
En el caso de los trabajadores del Departamento de Asuntos de Veteranos, las entrevistas abordaron un tema que desató un debate nacional. La muerte de Pretti, junto con la de otra manifestante, Renee Good, se convirtió en un punto álgido de los debates políticos sobre la aplicación de las leyes de inmigración y la libertad de expresión tras el aumento de la actividad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en Minneapolis en enero.
A las pocas horas de sus muertes, funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) afirmaron sin pruebas que Pretti y Good eran terroristas nacionales, lo que causó indignación. Se organizaron protestas y vigilias en todo el país, como la que asistió Halioua.
National Nurses United, un sindicato que ayudó a organizar la vigilia de enero en memoria de Pretti a la que asistió Halioua, afirmó que sus miembros no se dejarán silenciar.
“Es despreciab