Por Alayna Treene y Kevin Liptak, CNN
El presidente Donald Trump ha dicho a sus principales asesores en los últimos días que quiere que continúe el bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes, según dijeron fuentes familiarizadas con las conversaciones, y su equipo ha comenzado a sentar las bases para dicha extensión, incluida una clausura a más largo plazo del estrecho de Ormuz.
El presidente, por ahora, se está aferrando a una estrategia diseñada para infligir el mayor dolor económico posible a Irán con la esperanza de obligar a Teherán a volver a la mesa de negociaciones sin tener que reanudar los ataques militares, dijeron las fuentes.
Sin embargo, la estrategia para lidiar con una guerra que ya se ha extendido a su novena semana no está exenta de riesgos para Trump, quien en su momento predijo que el conflicto no duraría más de seis semanas.
El cierre del estrecho ha disparado los precios de la gasolina, contribuyendo al cansancio de los estadounidenses por la guerra en curso y llevando los índices de aprobación de Trump, especialmente en su manejo de la economía, a nuevos mínimos. Y el costo del conflicto se está acumulando: un alto funcionario del Pentágono dijo a los legisladores este miércoles que Estados Unidos ha gastado hasta ahora US$ 25.000 millones en la guerra con Irán. Todo eso está alimentando la ansiedad del Partido Republicano sobre las perspectivas del partido en las elecciones de noviembre.
Tampoco está claro que esta estrategia funcione: Irán ha demostrado anteriormente una capacidad para soportar un dolor económico debilitante sin capitular ante las demandas estadounidenses.
Aun así, Trump parece decidido a apretar el cerco sobre la economía de Irán hasta que Teherán ceda ante sus líneas rojas sobre el enriquecimiento nuclear, creyendo, en sus palabras, que Estados Unidos tiene “todas las cartas”.
“El bloqueo es algo más efectivo que el bombardeo. Se están asfixiando como un cerdo relleno. Y va a ser peor para ellos. No pueden tener un arma nuclear”, dijo Trump a Axios en una entrevista telefónica este miércoles.
Más tarde, en la Oficina Oval, pareció insinuar que Estados Unidos estaba listo para un esfuerzo prolongado, diciéndole a Kaitlan Collins de CNN que la guerra con Irán podría terminar “en un calendario similar” al de la guerra en Ucrania, un conflicto de más de cuatro años que no muestra señales de disminuir en el corto plazo.
Funcionarios estadounidenses han revisado inteligencia que sugiere que la economía de Irán solo puede sobrevivir unas semanas más, si no días, antes de que la presión del bloqueo obligue a su colapso, dijeron dos personas familiarizadas con las conversaciones, señalando las dificultades de Teherán para almacenar petróleo no vendido.
Trump ha sugerido que no tardará mucho en que el exceso de petróleo cause daños permanentes a la infraestructura energética de Irán.
“Lo que pasa es que esa línea explota desde dentro, tanto mecánicamente como en la tierra”, dijo el domingo en Fox News. “Pasa algo en lo que simplemente explota. Dicen que solo les quedan unos tres días antes de que eso ocurra. Y cuando explota, nunca se puede reconstruir como era”.
Estados Unidos ha interceptado o redirigido casi 40 barcos que intentaban entrar o salir de puertos iraníes desde que comenzó el bloqueo a principios de este mes. Trump apuesta a que esa presión servirá como suficiente palanca para que la diplomacia prevalezca, dijeron las fuentes familiarizadas.
“Irán acaba de informarnos que están en un ‘estado de colapso’”, publicó Trump en redes sociales el martes. “Quieren que ‘abramos el estrecho de Ormuz’ lo antes posible, mientras intentan resolver su situación de liderazgo”.
Ese mismo día, Trump se reunió con ejecutivos del sector energético, donde discutieron medidas que podrían tomarse para continuar el bloqueo durante meses, si fuera necesario, y cómo l