Por Cecilia Domínguez, CNN en Español
No es un déjà vu. Es la evidencia de una deuda judicial que todavía no se saldó. “Empieza el juicio por la muerte de Diego Maradona” fue el titular que acaparó la atención de los medios del mundo hace un año. Y ahora vuelve a escribirse. Este martes, en los Tribunales de la provincia de Buenos Aires, inicia un nuevo juicio. Desde cero, la justicia intentará no solo esclarecer los últimos días del ídolo del fútbol argentino, sino también determinar quiénes deben asumir responsabilidades por su muerte.
Maradona murió el 25 de noviembre de 2020 por una falla cardíaca, durante la internación domiciliaria en su casa de un barrio privado bonaerense, dos semanas después de haber sido sometido a una intervención quirúrgica por un hematoma subdural en el cerebro. “Esperamos que el Tribunal esté a la altura, que entienda la gravedad del hecho que se investigó, de lo que tienen que juzgar y, sobre todo, lo que representó Diego para los argentinos y para el mundo del fútbol”, dijo Mario Baudry, el abogado de Diego Fernando Maradona, el menor de sus hijos. La muerte de Maradona generó conmoción internacional y miles de hinchas se movilizaron en Argentina y en distintas partes del mundo pidiendo justicia, incluso lo hicieron afuera de los Tribunales en el primer juicio, con banderas, camisetas, cánticos y carteles que clamaban “Justicia por D10S”.
Diego Maradona fue uno de los futbolistas más influyentes y carismáticos de la historia, cuya carrera trascendió fronteras. Nacido en el seno de una familia humilde en Buenos Aires, alcanzó la cima del deporte con una habilidad extraordinaria y una fuerte personalidad dentro y fuera de la cancha. Su consagración llegó en el Mundial de México 1986, donde llevó a Argentina a conseguir el título de campeón, con actuaciones memorables conocidas bajo el nombre de “El Gol del Siglo” y “La Mano de Dios”. Más allá de los logros deportivos, Maradona fue una figura con luces y sombras a nivel personal, con una vida marcada por excesos y una relación intensa con la fama.
El debate oral anterior, que duró casi tres meses, quedó anulado tras un escándalo: la entonces jueza Julieta Makintach fue recusada y luego destituida por presunta falta de imparcialidad y por haber autorizado a personas cercanas a grabar videos de las audiencias para un documental. La suspensión temporal y la posterior nulidad del juicio dejaron el caso en pausa hasta este nuevo comienzo.
Los siete profesionales médicos, imputados por homicidio simple con dolo eventual, volverán a sentarse ante el Tribunal. Leopoldo Luque, neurocirujano; Agustina Cosachov, psiquiatra; Carlos Díaz, psicólogo; Mariano Perroni, supervisor de enfermeros; Ricardo Almirón, enfermero; Nancy Forlini, coordinadora médica; y Pedro Di Spagna, médico clínico, deberán presentarse a las 10 de la mañana en la primera audiencia. Todos ellos se han declarado inocentes y llegan al debate oral en libertad. En caso de ser condenados, enfrentan penas de entre 8 y 25 años de prisión.
“Empezamos este juicio para demostrar la ausencia de responsabilidad penal en cada uno de los siete imputados, porque es claro que no hubo un plan criminal doloso para matar a Maradona”, afirmó Vadim Mischanchuk, abogado de Cosachov.
En tanto, Baudry, dijo: “Espero que los declaren culpables, independientemente de la pena que les apliquen. Y que con Luque, Cosachov y Díaz, los máximos responsables, los jueces sean se