Por Kevin Liptak, Alayna Treene y Adam Cancryn, CNN
Las conversaciones que no lograron un avance entre Estados Unidos e Irán no fueron la última palabra en las negociaciones, dijeron el lunes funcionarios en EE.UU. y en la región.
Y el presidente Donald Trump sigue abierto a reanudar pronto las negociaciones presenciales si cree que Teherán está listo para someterse a sus exigencias, según personas familiarizadas con el asunto.
Funcionarios de Trump están discutiendo internamente los detalles de una posible segunda reunión, presencial, con funcionarios iraníes antes de que expire un cese del fuego el 21 de abril, dijo a CNN una fuente familiarizada con las conversaciones, aunque no está claro si esa reunión se concretaría.
Los funcionarios evalúan posibles fechas y lugares en caso de que las conversaciones en curso con Irán y los mediadores en la región avancen en los próximos días, dijo la fuente, al describir las discusiones como preliminares. “Necesitamos estar preparados para poner algo en marcha rápidamente si las cosas van en esa dirección”, dijo la fuente.
Pero, dada la anterior resistencia iraní a una serie de exigencias de EE.UU., se desconoce si Teherán vaya a someterse a los términos de Trump en el corto plazo, incluso cuando EE.UU. comenzó el lunes por la mañana un bloqueo de los puertos iraníes. Con el estrecho de Ormuz todavía, en la práctica, cerrado, Irán cree que disfruta de una influencia sustancial sobre EE.UU., una postura que quedó clara para los negociadores en Islamabad este fin de semana.
Trump y el vicepresidente J. D. Vance tienen una visión distinta: tras semanas de guerra, Irán está gravemente debilitado y haría bien en aceptar todas sus exigencias.
Desde su punto de vista, el bloqueo es otra táctica de presión —una destinada a subir la temperatura sobre Irán para que regrese a las conversaciones de una manera más conciliadora—, dijeron funcionarios.
Trump dijo el lunes que Irán había llamado al Gobierno más temprano esa mañana y que “les gustaría llegar a un acuerdo desesperadamente”. No especificó quién había hecho la llamada ni quién en Washington la había recibido. Apenas un día antes, había dicho que no le importaba si se alcanzaba un acuerdo.
El bloqueo también ha inyectado nueva incertidumbre en la situación: sigue sin estar claro, por ejemplo, hasta dónde está dispuesto a llegar EE.UU. militarmente para hacerlo cumplir y cómo podría reaccionar Irán en los próximos días y semanas.
Funcionarios del Gobierno siguen siendo optimistas de que es posible una salida diplomática, dijeron personas familiarizadas con las conversaciones. Dependiendo del ritmo de las negociaciones en los próximos días, EE.UU. e Irán también podrían extender el plazo del cese del fuego para disponer de más tiempo, dijeron.
“Hay un compromiso continuo entre EE.UU. e Irán y avances para intentar lograr un acuerdo”, dijo un funcionario de EE.UU.
Una fuente regional dijo a CNN que podría haber otra ronda de negociaciones y que Turquía trabaja para tender puentes entre las dos partes. La reunión del sábado, de 21 horas, en Islamabad fue la culminación de semanas de negociaciones con altos funcionarios de EE.UU. e intermediarios, incluidos Pakistán, pero también Turquía, Egipto y Omán, entre otros.
Antes de que todas las partes acordaran Islamabad, se habían barajado varios lugares para las negociaciones del sábado, incluidos Ginebra, Viena y Estambul. Ginebra e Islamabad vuelven a estar sobre la mesa como posibles opciones para otra ronda, dijo la fuente familiarizada con las conversaciones.
A pesar de que la sesión del sábado duró más de lo esperado, según fuentes familiarizadas con las conversaciones, funcionarios del Gobierno sostienen que era poco probable que una sola reunión lograra un acuerdo final. Más bien, lo