Por Betsy Klein y MJ Lee, CNN
Melania Trump arremetió contra “mentiras que me vinculan con el despreciable Jeffrey Epstein” en unas declaraciones extraordinarias y poco frecuentes desde la Casa Blanca este jueves, en un intento por distanciarse del delincuente sexual condenado. Al mismo tiempo, pidió al Congreso que realice audiencias públicas para que sus víctimas puedan testificar en el Capitolio.
Ese llamado a la acción contradijo el mensaje que han sostenido su esposo y el Ala Oeste, y volvió a poner el foco en un tema que estaba perdiendo presencia en el debate público en medio de la guerra con Irán. El presidente Donald Trump y sus principales colaboradores han buscado restarle importancia a Epstein y a sus víctimas, al afirmar repetida y públicamente que el país está listo para pasar página.
Donald Trump sabía que su esposa planeaba hacer esta declaración, de acuerdo con una persona familiarizada con el asunto.
“Nunca he sido amiga de Epstein. Donald y yo fuimos invitados a las mismas fiestas que Epstein de vez en cuando, ya que coincidir en círculos sociales es común en la ciudad de Nueva York y en Palm Beach”, dijo la primera dama ante reporteros. “Para que quede claro, nunca tuve una relación con Epstein ni con su cómplice, [Ghislaine] Maxwell”.
Pidió al Congreso que ofrezca un espacio para que las víctimas de Epstein testifiquen en el Capitolio.
“Pido al Congreso que proporcione a las mujeres que han sido victimizadas por Epstein una audiencia pública específicamente centrada en las sobrevivientes, para darles la oportunidad de testificar bajo juramento ante el Congreso”, dijo Trump.
“Todas y cada una de las mujeres deberían tener su día para contar su historia en público, si así lo desean, y luego su testimonio debería incorporarse de manera permanente al registro del Congreso”.
A la exsecretaria de Justicia Pamela Bondi, quien fue despedida en parte por su manejo de los archivos de Epstein, se le pidió que se disculpara con las sobrevivientes de Epstein durante una audiencia del Congreso en febrero, y se negó a hacerlo.
Melania Trump también intentó restarle importancia a su relación con Maxwell, la asociada de Epstein que fue condenada por tráfico sexual. CNN consultó con su oficina en febrero sobre un intercambio amistoso de correos electrónicos de 2002 entre ambas mujeres —publicado como parte de un lote de documentos relacionados con la investigación de Epstein—, pero no recibió respuesta. Trump firmó ese correo electrónico con “Con cariño, Melania”, y Maxwell respondió llamándola “dulzura”.
Este jueves, Trump describió el correo electrónico como “informal” y como una “respuesta cortés”.
Varias sobrevivientes de Epstein se sorprendieron al ver —si no estaban totalmente al tanto— las declaraciones de Trump este jueves. Fuentes en el Capitolio se hicieron eco de esa confusión y dijeron que no estaban seguras de qué había motivado las inusuales declaraciones de la primera dama.
El principal demócrata de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, el representante Robert Garcia, dijo en un comunicado poco después: “Coincidimos con el llamado de la primera dama Melania Trump a una audiencia pública con las sobrevivientes de Jeffrey Epstein. Animamos al presidente Comer a responder a la solicitud de la primera dama y a programar una audiencia pública de inmediato”. CNN se ha puesto en contacto con la oficina del representante republicano James Comer para obtener comentarios.
Un defensor de las víctimas dijo que, si bien el reconocimiento por parte de Trump del daño que causó Epstein fue un paso positivo, se necesitan mecanismos legales para buscar la verdad sin perjudicar a las sobrevivientes.
La primera dama nunca había hablado públicamente sobre el tema antes de las declaraciones de este jueves, e ignoró una pregunta a gritos sobre Maxwell durante un evento no relacionado