Por Zeena Saifi, Jeremy Diamond y Cyril Theophilos, CNN
Suleiman Ghawanmeh está cansado de hablar. Durante más de 10 años, habló hasta quedarse sin voz, hasta que se dio cuenta de que sus palabras no podían salvar a su comunidad de ser expulsada. Después de que su último llamado de ayuda no diera resultado, él también se fue.
“Estoy enojado con el mundo… nadie nos escucha… es como si no fuéramos seres humanos”, dijo a CNN.
Su aldea de Ras Ein al-Auja en la Ribera Occidental ya ha sido borrada: vaciada de sus residentes palestinos tras una campaña de años de incesante acoso por parte de colonos que se ha intensificado en los últimos dos años.
La violencia continua contra lo que alguna vez fue la mayor comunidad de pastores en la Ribera Occidental aumentó notablemente este mes, lo que obligó a las familias a abandonar sus hogares, según el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem.
Colonos armados y enmascarados, muchos de ellos adolescentes, irrumpieron a diario sobre Ras Ein al-Auja, según residentes y activistas, aterrorizando a las casi 120 familias extensas —más de 800 personas en total— que vivían allí. Para finales de enero, ese acoso los obligó a todos a irse.
Ghawanmeh, de 44 años, y su familia fueron los últimos en irse el domingo.
“No nos desplazaron porque un pastor o un colono nos atacara. No. El problema es más grande. El pastor es una herramienta, un medio de la ocupación”, señaló.
Ras Ein al-Auja es la comunidad de pastores número 46 en la Ribera Occidental que ha sido desplazada por la fuerza desde el 7 de octubre de 2023, según B’Tselem, que califica esto como una forma de “limpieza étnica”.
En respuesta al repunte de los ataques de colonos el año pasado, las fuerzas israelíes declararon en un comunicado que “consideran la violencia de cualquier tipo con severidad y la condena, ya que perjudica la seguridad en la zona”.
Pero no es así como los residentes describen el papel de las fuerzas de Israel sobre el terreno.
Los colonos judíos han estado acosando a los residentes de Ras Ein al-Auja desde 2010, según miembros de la comunidad. Tras los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva en Gaza, los residentes dicen que la situación solo empeoró. Los colonos han construido cuatro nuevos asentamientos ilegales alrededor de la aldea desde abril de 2024, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA, por sus siglas en inglés), acercándose cada vez más a los hogares palestinos.
Según residentes, activistas y videos obtenidos por CNN, se cree que colonos de esos asentamientos robaron o dañaron tanques de agua, comprometiendo el acceso de la comunidad al agua y socavando su sustento. Cortaron líneas eléctricas, robaron miles de cabezas de ganado y destrozaron corrales de ovejas y propiedades palestinas, todo con el apoyo o la inacción del ejército israelí.
CNN se acercó a uno de los cuatro asentamientos para hablar con los colonos, pero dos hombres allí se negaron a responder preguntas.
“No aceptamos periodistas”, nos dijo un joven colono israelí antes de escoltarnos fuera de la propiedad.
Poco después, llegó otro colono y comenzó a grabar antes de llamar a la policía.
Ambos hombres se negaron a responder preguntas sobre su presunto acoso a los palestinos en Ras Ein al-Auja.
Ghawanmeh dijo que si los colonos no contaran con el apoyo del Gobierno de Israel y de muchos Gobiernos en todo el mundo, su comunidad no habría tenido que irse.
Él y sus hermanos pasaron todo el día desmontando sus casas, desarmando paneles metálicos para reconstruir en otro lugar, donde puedan encontrar un lugar para asentarse.
Mujeres y niños empacaban sus pertenencias, apilando