Por Chris Isidore y Matt Egan, CNN
El presidente Donald Trump demandó a JPMorgan Chase, el banco más grande del país, y a su director ejecutivo, Jamie Dimon, acusándolos de haberlo excluido indebidamente como cliente en 2021 por razones políticas.
La demanda, presentada en un tribunal estatal de Florida, exige una indemnización de US$ 5.000 millones.
Según el documento, el banco notificó a Trump y a sus distintas empresas en febrero de 2021 que cerraría sus cuentas bancarias, otorgándoles un plazo de 60 días antes de que las cancelaciones entraran en vigor.
La querella también sostiene que Trump, su familia y varias de sus empresas fueron incluidos en una “lista negra” por JPMorgan “para cualquier cuenta de gestión patrimonial de la que sean titulares”. La demanda afirma que esa inclusión fue autorizada por Dimon y que haber sido colocado en esa lista llevó a que otros bancos se negaran a hacer negocios con Trump y con los demás demandantes.
La demanda es solo la más reciente de una serie de querellas presentadas por Trump contra críticos y presuntos enemigos en busca de miles de millones de dólares en indemnizaciones, incluidas acciones contra medios de comunicación como CBS, The New York Times, The Wall Street Journal y la BBC.
El caso también llega un día después de que Dimon, durante una intervención en el Foro Económico Mundial en Davos, dijera que una propuesta de Trump para imponer un tope del 10 % a las tasas de interés de las tarjetas de crédito “sería un desastre económico” porque dejaría a muchos hogares estadounidenses sin acceso al crédito.
La demanda argumenta que el banco no proporcionó una razón para cerrar las cuentas, y que Trump y sus empresas “posteriormente supieron que fueron excluidos del sistema bancario como resultado de una discriminación política contra el presidente Trump, la Organización Trump, sus entidades afiliadas y/o la familia Trump”.
El documento también señala que Trump se comunicó directamente con Dimon por el cierre de las cuentas y que este le aseguró que se pondría en contacto con él para abordar el tema, “pero, en última instancia, nunca lo hizo”.
JPMorgan Chase dijo que la demanda carece de fundamento y que la impugnará en los tribunales.
“Aunque lamentamos que el presidente Trump nos haya demandado, creemos que la demanda no tiene mérito”, dijo Trish Wexler, vocera de JPMorgan (JPM). “Respetamos el derecho del presidente a demandarnos y nuestro derecho a defendernos. Para eso están los tribunales”.
Wexler afirmó que JPMorgan no cierra cuentas por razones políticas o religiosas.
“Cerramos cuentas porque crean riesgos legales o regulatorios para la empresa”, dijo Wexler. “Lamentamos tener que hacerlo, pero a menudo las normas y expectativas regulatorias nos obligan. Hemos pedido tanto a este Gobierno como a administraciones anteriores que cambien las reglas y regulaciones que nos colocan en esta posición, y apoyamos los esfuerzos del Gobierno para evitar la instrumentalización del sector bancario”.
Pero la demanda de Trump sostiene que JPMorgan Chase “tiene un historial notable de excluir del sistema bancario a entidades e individuos con creencias políticas conservadoras”.
Trump ya había acusado anteriormente a JPMorgan y a Bank of America de rechazar sus negocios tras el fin de su primer mandato, y ha denunciado el llamado debanking a lo largo de su segundo mandato.
En el Foro Económico Mundial del año pasado en Davos, Suiza, cinco días después de que Trump asumiera por segunda vez, el presidente reprendió públicamente al director ejecutivo de Bank of America, Brian Moynihan, por el supuesto debanking.
“Espero que empiecen a abrir sus bancos a los conservadores, porque muchos conservadores se quejan de que los bancos no les permiten hacer negocios dentro del sistema bancario”, dijo Trump. “Tú y Jamie y todos… lo que están