Por Rocío Muñoz-Ledo, CNN en Español
Por casi 45 años, Las Palmas fue mucho más que un restaurante cubano en el centro de Miami. Con su plato de arroz y frijoles y un cafecito que se podía tomar de pie, se convirtió en un punto de encuentro donde convivían oficinistas, turistas, obreros y empresarios. Hoy, este emblemático lugar ha cerrado sus puertas.
Mario Magalhaes, de 31 años, heredó el negocio de su padre hace nueve años, antes de que este falleciera de cáncer. “Fue poético, de alguna manera”, recuerda sobre el día del cierre, el 13 de noviembre, que coincidió con el cumpleaños de su padre.
“Es como una mala ruptura”, dice en entrevista con CNN. “Para ser honesto, he estado evitando de cierta manera volver, pasar frente al lugar”.
Aunque habla con calma, no oculta la frustración que le genera haber tenido que bajar la cortina del restaurante. Esta decisión se dio en medio de meses de cambios en las políticas económicas y migratorias que complicaron la operación de negocios pequeños como Las Palmas desde que Donald Trump asumió la presidencia en enero de 2025.
Como muchos latinos, Mario sintió personalmente cómo la situación económica de los últimos meses amenazaba el futuro de Las Palmas. Los precios de insumos básicos como huevos, café y carne se dispararon, mientras sus ingresos no crecían al mismo ritmo.
“La caja de 15 docenas de huevos, 180 huevos, subió de precio hace apenas tres meses, literalmente en 2025, a US$ 132, cuando antes del covid esa misma caja costaba US$ 20. Y esto fue hace apenas tres meses cuando vi el máximo”, dice Mario.
Los números que preocupaban a Mario reflejan la realidad que miles de latinos enfrentan cada día, con precios que no dejan de subir. Según el Pew Research Center, el 67 % se muestra muy preocupado por el costo de alimentos y bienes de consumo. La encuesta de noviembre de 2025 añade que cerca de uno de cada tres ha tenido dificultades para pagar sus compras básicas en el último año, y que más de la mitad (61 %) siente que las recientes medidas económicas han empeorado su situación financiera.
Para Mario, Las Palmas siempre fue un lugar que combinaba calidad y precio, un sitio que él describe en broma como de “las ‘tres B’: ‘bueno, bonito y barato. Me encantaba eso. Podías ir todos los días, ya sea que trabajes en el centro o vivas cerca, ibas a comer bien sin pasarte de tu presupuesto”.
A pesar de que los precios de los insumos subían, decidió no trasladar todos los aumentos a los clientes. Mantuvo el precio de ciertos productos por razones culturales, como el cafecito, un ritual que forma parte de la identidad de Miami.
“Es algo que es parte de la cultura, algo muy de Miami, y es raro y anormal pagar más de un dólar por un cafecito o un espresso en Miami. Así que eso no lo subí. Simplemente es algo muy de Miami. Y tal vez eso me afectó o tal vez no…”, explicó.
La comida y mano de obra se han encarecido un 35 % para el sector de la hospitalidad en Miami en los últimos cinco años, según la Asociación Nacional de Restaurantes, lo que ha hecho que la inflación afecte severamente la industria, dijo a EFE David Helbraun, fundador de Helbraun Levey, una de las mayores firmas legales de hospitalidad.
“Tienes todas estas presiones de costos que realmente están poniendo a los restaurantes en un lugar difícil porque ya están lidiando con márgenes de ganancia muy estrechos”, dijo Helbraun a EFE. Y reconoció lo complicado que es trasladar esos aumentos al consumidor: “Es difícil elevar los precios porque el consumidor no quiere ir a un lugar que tiene un pollo de 35 dólares”, agregó.
Al mismo tiempo que los precios subían, el turismo internacional —clave para un restaurante ubicado en el centro de Miami, a pocos minutos del puerto de cruceros— comenzó a dis