Santa Barbara County News and Events

Esta empresa afirma que la fusión nuclear podría finalmente alimentar la red eléctrica, y que podría hacerlo pronto

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Por Ella Nilsen

Una empresa de fusión con sede en Massachusetts dio esta semana un paso más en su carrera por convertirse en la primera en suministrar a la red eléctrica estadounidense la misma energía que alimenta al sol y a las estrellas.

Commonwealth Fusion Systems está construyendo un tokamak, una máquina con forma de rosquilla donde los átomos chocan entre sí en un plasma a 100 millones de grados. La reacción de fusión nuclear, que fuerza la unión de dos átomos, genera energía térmica de forma similar al sol. Es el polo opuesto de la energía nuclear convencional: la fisión, que divide los átomos. Podría ser la clave para obtener energía prácticamente ilimitada, sin residuos nucleares ni gases de efecto invernadero que calientan el planeta. El combustible para la fusión es abundante. Se obtiene del deuterio, presente en el agua de mar, y del tritio, que se extrae del litio.

El tokamak de demostración de la compañía en Massachusetts está construido en un 75 % y se prevé que podría entrar en funcionamiento a finales del próximo año. Si logra generar un balance energético positivo —produciendo más energía de la que consume—, el siguiente paso de Commonwealth será construir una central de fusión de 400 megavatios en Virginia. Esta central se llamará Fall Line Fusion Power Station, según anunció la compañía el martes.

Si lo logran, sería un logro monumental, fruto de décadas de trabajo. Científicos de Europa y Estados Unidos han realizado una serie de avances significativos en la fusión nuclear en los últimos años, demostrando que es posible obtener una ganancia neta de energía.

El gran reto que queda es mantenerlo el tiempo suficiente para alimentar las redes eléctricas y los sistemas de calefacción de todo el mundo. Algunos expertos creen que aún faltan muchos años para que eso ocurra, pero Bob Mumgaard, director ejecutivo de Commonwealth Fusion, y otros opinan que el plazo podría ser más corto.

La construcción de la primera central eléctrica de fusión a gran escala también significa que Commonwealth es la primera empresa en tomar medidas para integrar este tipo de generación a la red eléctrica estadounidense. El martes, anunció que ha solicitado a PJM, el mayor operador de la red eléctrica del país, la conexión de su futura planta a la red de cables y demás infraestructura que controla la electricidad desde las centrales eléctricas hasta los hogares y las empresas. Este proceso de solicitud tardará años en completarse, y la empresa aspira a que su energía esté conectada a la red para la década de 2030.

“Aunque la fusión nuclear pueda parecer algo lejano, en realidad su cronograma no es tan diferente al de otras fuentes de energía de las que se habla”, declaró Mumgaard a CNN. Por ejemplo, los tiempos de espera actuales para la construcción de las turbinas de gas que alimentan las centrales eléctricas de gas superan los cinco años debido a la insaciable demanda que satura los pedidos de los fabricantes.

El director ejecutivo reconoció que aún no es seguro que la energía de fusión pueda convertirse en una realidad y que se encuentra en “desarrollo activo”.

“La mayoría de las tecnologías que generan un gran impacto pasan de ser imposibles a inevitables muy rápidamente”, afirmó. “Fíjense en lo que está sucediendo ahora mismo: qué se está investigando, adónde se dirigen las personas más brillantes, adónde va el dinero”.

A pesar de su futurista sistema de suministro de energía, el proceso de conectar una central de fusión a la red eléctrica no difiere mucho del de conec

Following in his father’s stirrups: One jockey’s path to a history-making start at the Kentucky Derby

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By Dana O’Neil, CNN

Louisville, Kentucky (CNN) — In 2004, an old fraternity brother gave Ken McPeek a call, looking for a favor.

Bruce Casella went to Eastern Kentucky, a few minutes’ ride from McPeek’s University of Kentucky but they both were Sigma Alpha Epsilon brothers with a shared affinity for horse racing.

McPeek came by his naturally. His dad, Ron, owned and raced several thoroughbreds from their Lexington home base. Casella, a Philly kid, found his during his four years of college. When they weren’t playing pickup or trying to dunk on each other’s heads on six-foot rims, they’d head to nearby Keeneland.

By 2004, McPeek had ditched his business administration degree and a shot to be a stockbroker to go all in as a trainer, his highlight coming in 2002 when his horse, 70-1 longshot Sarava, won the Belmont and ruined War Emblem’s shot at a Triple Crown. Casella, meantime, had parlayed his love for horses into a TV career, moving from a Kentucky affiliate to ESPN and finally back home to Philadelphia, where he created and produced “Let’s Go Racing” out of what’s now called Parx Racetrack.

As a mainstay at the Philly track, Casella had the inside scoop on a three-year-old horse that had blazed through Kentucky Derby prep races, winning the Southwest Stakes, Rebel Stakes and Arkansas Derby in the three months leading up to the first Saturday in May. Casella thought it would be helpful if the horse’s jockey got acquainted with Churchill Downs, so he called McPeek to ask for an assist.

McPeek let Stewart Elliott gallop and work a bunch of his horses, making sure the jockey got on the track every day to familiarize himself with its famous surface and idiosyncrasies.

On May 1 of that year, Elliott rode Smarty Jones to a two-and-three-quarters length win in the 130th running of the Kentucky Derby.

Twenty-two years and one day later, Elliott’s son, Chris, will ride Right to Party in the 152nd Kentucky Derby, making the Elliotts a rare (less than 10) father-son jockey duo to earn a Derby ride in the race’s history. The horse’s trainer? Ken McPeek.

A family legacy

Philadelphia magazine recently ranked the 25 most “Philly” athletes of all time, considering not just wins, losses and stats but how much the athlete personified and resonated with the essence of the city. Smarty Jones came in 15th.

Stabled in the very unremarkable Philadelphia Park and owned by a local car dealer, Smarty was the perfect blue-collar horse with an equally perfect blue-collar name to suit a city that is slightly less than Derby refined. He also came along at just the right time; the city so starved for a winner of any kind that it hopped on the horse’s trailer-bandwagon.

By May 2004, the Philadelphia pro sports championship drought stretched for 21 years and not two months earlier, Saint Joseph’s, a quintessential Philly underdog, lost in the Elite Eight after rising to No. 1 in the nation. Started after the Kentucky Derby win, Smarty fever continued in Baltimore, where the horse won the Preakness by a record 11-and-a-half lengths. As the horse’s trailer made its way up Interstate 95 to try and win the Belmont and break the Triple Crown hex, people in cars honked their horns while well-wishers hung over overpasses to cheer him on.

Chris Elliott experienced none of that. He was born in 2006, two years after his father’s career highlight. As he grew up, he certainly wasn’t ignorant of his father’s success. His childhood home in Lambertville, New Jersey – a small town tucked on the Delaware River known more for its antiques and annual Shad Festival than its horses – was filled with Smarty trinkets and trophies.

It also sits only a short 30-or-40-minute ride to Parx and each year, Chris would join his family at the annual Smarty Jones Stakes, the race the track hosts in honor of its most famou

“Es un desastre”: Cornyn y Paxton libran costosa batalla por el Senado de Texas sin el respaldo de Trump

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Por Patrick Svitek, CNN

Hace casi dos meses, el presidente Donald Trump prometió que haría un respaldo “pronto” en la segunda vuelta de las primarias republicanas para el Senado de EE.UU. en Texas.

Ese respaldo aún no llega, y su ausencia mantiene la contienda muy competitiva.

Tres personas involucradas en la carrera dijeron que ya no esperan que Trump intervenga en la batalla entre el senador John Cornyn y el secretario de Justicia de Texas, Ken Paxton. Sin embargo, advirtieron que podría cambiar de opinión antes de la segunda vuelta del 26 de mayo, lo que mantiene a ambos bandos en tensión durante las últimas semanas de campaña.

Aunque los demócratas no ganan una elección estatal en Texas desde 1994, cuentan con un candidato al Senado, el representante estatal James Talarico, que está entusiasmando a los liberales antes de las elecciones intermedias de noviembre y recaudando enormes sumas de dinero. Los republicanos querían evitar desde hace tiempo una dañina segunda vuelta que pudiera facilitarle el camino a Talarico, en parte haciendo que Trump impulsara a un candidato y presionara al otro para abandonar la contienda.

Fuentes dijeron a CNN en ese momento que era probable que Trump terminara respaldando a Cornyn después de que él y Paxton avanzaran tras las primarias del 3 de marzo. Sin embargo, Trump se frustró después de que operadores republicanos filtraran sus planes previstos, según las fuentes. Trump también recibió llamadas de algunos de sus seguidores más fervientes, quienes le pidieron que no respaldara a Cornyn y le advirtieron que sería un error con su base “Make America Great Again”.

Trump se reunió brevemente con Paxton después de las primarias durante una gala celebrada en su residencia de Mar-a-Lago, como parte de un esfuerzo del secretario de Justicia estatal por evitar un respaldo a Cornyn. Paxton también ofreció públicamente considerar poner fin a su candidatura si el Senado eliminaba el filibusterismo para aprobar una reforma de los requisitos electorales respaldada por Trump, la propuesta Save America Act.

Trump no ha dicho mucho sobre la carrera desde entonces, incluido si todavía planea elegir entre Cornyn y Paxton.

El presidente y algunos otros republicanos también han perdido parte de la preocupación que tenían sobre Talarico como un fuerte contendiente demócrata, en medio de una avalancha de investigaciones de oposición difundidas tras las primarias. Trump escribió en un posteo en Truth Social el 22 de marzo que “cualquier ser humano que compita” contra Talarico podría ganar.

Una encuesta publicada este miércoles por la Universidad de Texas sugiere que los republicanos tienen motivos para preocuparse por Talarico. El demócrata superaba por un solo dígito tanto a Cornyn como a Paxton en hipotéticos enfrentamientos para las elecciones generales, aunque cerca de una quinta parte de los votantes en cada caso dijo que aún no tenía opinión.

Los republicanos en Washington habían esperado durante mucho tiempo que un respaldo de Trump a Cornyn pusiera fin de manera efectiva a la disputa interna y permitiera al Partido Republicano concentrarse completamente en Talarico.

“Es un desastre”, dijo un estratega republicano nacional. Hablando bajo condición de anonimato para evaluar la carrera, el estratega culpó a una “falla de múltiples entidades para cumplir con su parte”.

Algunos aliados de Cornyn han admitido que es poco probable que Trump rescate al senador en funciones. El senador Steve Daines, de Montana, ex presidente del brazo de campaña de los republicanos en el Senado, dijo durante un evento de Semafor en Washington a comienzos de este mes que “se sorprendería si el presidente interviene en esa carrera”.

“Mantenerse neutral, francamente, sería algo bueno en este momento”, dijo Daines.

Los aliados de ambos candidatos siguen defendiendo la necesidad de un respaldo de Trump.

Does fashion really dress like ‘The Devil Wears Prada’?

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By Rachel Tashjian, CNN

When “The Devil Wears Prada” was released in 2006, it won over countless fans: critics adored how it spikily satirized the sudsy but serious business of fashion magazine publishing; Meryl Streep, playing formidable magazine editor Miranda Priestly, and costume designer Patricia Field (who also masterminded the looks on “Sex and the City”) earned Academy Award nominations; and the film grossed over $300 million.

But fashion insiders were not among the reverent. Not only did Anna Wintour, upon whom Miranda is based, ignore the 2003 book — “I cannot remember who that girl is,” she said to a colleague upon learning that her former assistant, Lauren Weisberger, was publishing a novel based on her time as the Vogue editor’s underling, according to Amy Odell’s 2022 biography “Anna” — but she glided above the film’s existence while nonetheless benefitting from its chilly portrait. (She eventually attended a screening — wearing Prada.)

The clothes, though, were a particular pain point for the industry. In 2006, The New York Times interviewed fashion figures who griped about the costumes, which comprised head-to-toe Chanel outfits and ladylike coats for Anne Hathaway as Miranda’s hapless assistant Andy, and several enormous furs and aviator frames for Miranda. Elle magazine’s then-fashion news director Anne Slowey deemed the clothes “a caricature of what people who don’t work in fashion think fashion people look like.”

Those inside Vogue’s office recall feeling the same: “We were terribly snobbish and disparaging about everyone else’s clothes, and particularly about anyone who attempted to portray the fashion industry,” said Plum Sykes, a longtime Vogue contributing editor.

“The Chanel boots that Andy wore, we all thought — this is a very English phrase — gopping error!” she added, referring to the over-the-knee shoes that Andy dons post-makeover, which inspired one of the film’s most quoted exchanges: “Are you wearing the…” her baffled rival, assistant Emily (played by Emily Blunt), sputters. “The Chanel boots?” purrs a victoriously coiffed Andy. “Yeah, I am.”

“We never would have worn a Chanel jacket, with the Chanel boots with the Chanel skirt,” Sykes said. “American Vogue at that time was really in the moment of personal style — capital P, capital S — where you broke up all the designers. So: the boot was a Manolo (Blahnik). Long, skinny Manolo, very high heel. The skirt was Prada. And then you might have thrown a Chanel jacket, with not too many logo buttons, over that. And then you might have put a vintage fur stole around the collar.”

The sequel’s costume designer Molly Rogers, who also worked on the first film as Field’s protége, described the costumes of the first film as “timeless,” adding that Field thought of them as “heightened reality.” The characters “only needed the framework of the fashion world. They weren’t loaded up with things.”

But in the two decades between “The Devil Wears Prada” and its sequel, which releases this Friday, fashion editors have come to look fondly on director David Frankel’s funhouse vision. Vogue has gone on a marketing bonanza for the sequel, with Wintour posing alongside Streep on the magazine’s May cover and attending the New York premiere. Odell, Wintour’s biographer, reported in her newsletter “Back Row” that the Vogue maverick even visited the set and suggested a change to the color of floral bouquets.

A spokesperson for Vogue clarified that there is no financial relationship between Disney (20th Century Studios produced the film) and

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