Por Sofía Benavides, CNN en Español
Aumento de la militarización, resolución bilateral de conflictos, liderazgos cada vez más poderosos y retóricas incendiarias son apenas una pincelada de una actualidad cada vez más normalizada. Para las Naciones Unidas, el organismo que en el Artículo 1 de su carta establece el propósito de “mantener la paz y la seguridad internacionales”, se trata de una amenaza existencial.
Por eso, la elección de la persona que ocupará la Secretaría General para los próximos cinco años en reemplazo de Antonio Guterres se plantea como uno de los hitos de 2026. Este martes, dos de los aspirantes con más apoyo comenzarán las audiencias públicas para presentar formalmente sus candidaturas ante los países miembro.
De acuerdo con Liliana Valiña, exmiembro del mecanismo de expertos sobre el derecho al desarrollo del organismo, la crisis de la ONU se enmarca en la de todo el sistema multilateral e implica un conflicto tanto de financiamiento como de confianza.
“Está debilitada y desacreditada. Hay críticas tanto externas como internas y de todo tipo, desde que Naciones Unidas no ha sido lo suficientemente eficiente en su misión hasta acusaciones de corrupción y de burocracia”, dijo a CNN, y añadió que a eso se suma la emergencia de líderes mundiales poderosos que se posicionan por encima de los organismos multilaterales.
Además de la lista de conflictos para las que el organismo no ha encontrado mecanismos de resolución —entre ellos las guerras en Gaza y Ucrania, la más reciente en Irán, y las crisis climática y de refugiados, por nombrar las más resonantes—, las dificultades del máximo organismo supranacional han quedado evidenciados en la última Asamblea General (UNGA, por sus siglas en inglés), en septiembre pasado.
Allí, el presidente de EE.UU., Donald Trump, pronunció uno de los discursos que marcaron la asamblea, en el que equiparó una serie de fallas en equipos como un teleprompter y una escalera mecánica con las fallas del organismo. Y disparó, interpelando a los asistentes: “¿Cuál es el propósito de las Naciones Unidas?”. “En general, al menos por ahora, todo lo que parecen hacer es escribir una carta muy contundente y luego no darle seguimiento. Son palabras vacías, y las palabras vacías no resuelven las guerras”.
La elección de secretario general, entonces, se da en un contexto de profundos desafíos para Naciones Unidas y todo indica que quién estará a la cabeza será un latinoamericano, debido a una regla no escrita sobre la rotación geográfica de los secretarios generales.
Latinoamérica es la única región que ha tenido un solo secretario general, el peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991), por lo que es evidente que su próximo líder le corresponde a la región. Después de él vinieron Boutros Boutros-Ghali, de Egipto, entre 1992 y 1996; Kofi Annan, de Ghana, entre 1997 y 2006; Ban Ki-moon, de República de Corea, entre 2007 y 2016; y António Guterres, de Portugal, desde 2017.
“La tradición de la ONU es respetar la rotación entre las regiones del mundo”, explicó a CNN Susana Malcorra, excanciller de Argentina y presidenta y fundadora de GWL Voices, un grupo de defensa del multilateralismo y la igualdad de género. Y aunque el proceso de candidaturas regionales ya se ha puesto en marcha, ella advirtió que en 2016 esa rotación hubiera implicado un secretario general de Europa del Este, y no a Antonio Guterres, de Europa Occidental, como finalmente ocurrió.
“Con esto quiero graficar que, aunque prevalece la noción de que naturalmente debiera ser una persona procedente de Latinoamérica y el Caribe, no hay ningún mecanismo institucional que garantice que así vaya a ser”.
A finales de noviembre de 2024, la presidenta de la Asamblea General, la alemana Annalena Bae