Por Silvia Marchetti, CNN
Cuando Francis Ford Coppola eligió a Enza Trimarchi como extra en “El padrino” en 1971, la costurera de 22 años no tenía ni idea de que estaba participando en algo que cambiaría su ciudad natal y la definiría durante décadas.
Trimarchi apareció en una escena clave de Sicilia: la boda del aspirante a jefe de la mafia Michael Corleone y Apollonia Vitelli, filmada en el pueblo de Savoca, en lo alto de una colina. Para ella, la llegada de Coppola y de la estrella de la película, Al Pacino, marcó el fin de la adolescencia en un lugar donde la vida apenas había cambiado en siglos.
“Uno de los miembros del equipo de Coppola se me acercó y me preguntó si quería trabajar”, cuenta Trimarchi, ahora de 76 años, a CNN. “Había venido muchísima gente de toda la provincia para ser seleccionada. Yo estaba entusiasmada, era muy joven. En Savoca no había nada, no teníamos agua corriente y bebíamos el agua de lluvia de la cisterna. Ni siquiera teníamos televisión”.
Más de 50 años después, Savoca, donde viven menos de 100 personas, sigue estando estrechamente ligada a la película. De todos los lugares de Sicilia utilizados para el exilio de Michael Corleone, es el más visitado.
El pueblo ha asumido esa asociación, a pesar de que el turismo que genera ha transformado la vida cotidiana y ha contribuido a la idealización de los estereotipos de la mafia.
Rodeada de cítricos y olivos, Savoca recibe ahora a un gran número de excursionistas entre abril y octubre. Los pasajeros de cruceros que llegan al puerto siciliano de Messina suelen unirse a las visitas guiadas de “Il Padrino” (”El padrino” en italiano) que incluyen el pequeño pueblo, así como el cercano Castello Degli Schiavi, una villa del siglo XIX en la cercana Fiumefreddo, donde se alojó el personaje de Pacino.
Trimarchi comenta que, en ocasiones, los operadores turísticos le piden que se reúna con los visitantes, firme autógrafos y hable sobre la película.
“Puede ser agotador, y lo hago gratis mientras que muchas otras personas, también en este pueblo, han ganado muchísimo dinero gracias a ‘El padrino’”, dijo.
En el propio pueblo, el cambio se ha producido gradualmente. Un pequeño número de bares, pensiones —entre ellas una llamada “Il Padrino”— y tiendas de souvenirs funcionan ahora junto a edificios antiguos que conservan en gran medida su diseño medieval.
En temporada baja, Savoca permanece tranquila. Sus estrechas calles empedradas y pasadizos abovedados conectan las casas construidas en la ladera.
El legado de la película es más visible a lo largo del recorrido que va desde la iglesia hasta la plaza principal, donde los visitantes se toman fotos recreando escenas de la secuencia de la boda, y en el Bar Vitelli, donde Michael Corleone le pide matrimonio a Apollonia.
Los locales señalan que Savoca ya contaba con cierto turismo, limitado, incluso antes de la película, procedente principalmente de las zonas costeras cercanas, pero afirman que no era económicamente significativo.
“Desde que llegaron los cruceros hace unos 20 años, los turistas son abrumadores”, dice Vincenzo Pasquale, de 72 años, quien fue elegido como extra a los 18 para interpretar a uno de los hijos del señor Vitelli, dueño del Bar Vitelli. “Algunos días las calles se llenan de gente y tengo que tocar la bocina para poder pasar. Algunos se enojan”.
Pasquale afirmó que el interés por la película ha aumentado con el tiempo en lugar de disminuir.
El Bar Vitelli, ubicado en un edificio del siglo XV, se ha convertido en el principal punto de referencia turístico del pueblo y atiende a los visitantes durante todo el día. En temporada alta, el acceso a veces se ve restringido debido a la gran afluencia de público. Los dueños del bar han abierto un hotel boutique en la planta superior.
El rodaje en Savoca duró solo unas pocas