Por Christopher Lamb, CNN
Al volar a Argelia el lunes para dar inicio a su histórica gira por África, el papa León XIV tenía que tomar una decisión. Podía ignorar la extraordinaria diatriba que Donald Trump le lanzó en las redes sociales durante la noche, o podía enfrentarla directamente.
Finalmente, optó por la segunda opción, dando el paso, sumamente inusual, de criticar al Gobierno de Trump.
En declaraciones a los periodistas a bordo del avión papal, el papa afirmó no temer al Gobierno y que continuaría manifestándose enérgicamente en contra de la guerra.
“No creo que el mensaje del Evangelio deba ser mal utilizado, como algunos lo están haciendo”, declaró, y agregó: “Se han perdido demasiadas vidas inocentes… Creo que alguien debe alzar la voz y decir que hay una mejor manera”.
Las declaraciones de León XIV lo han consolidado como el contrapeso internacional más visible a Trump y han propiciado un enfrentamiento sin precedentes entre el primer papa estadounidense y un presidente de Estados Unidos que le ha lanzado repetidos ataques.
Sin embargo, el pontífice, nacido en Chicago y conocido por su estilo amable y discreto, no buscó esta confrontación.
Habiendo dedicado gran parte de su vida adulta a la Orden de San Agustín, cuyos frailes y monjas hacen votos de pobreza, castidad y obediencia, con énfasis en la unidad y la comunidad, sus prioridades son la unidad y la construcción de puentes.
En lugar de asumir el cargo con una avalancha de decretos ejecutivos o iniciativas sensacionalistas, el papa ha dedicado gran parte de su primer año a escuchar y realizar cambios graduales.
También ha enfatizado la importancia de las instituciones multilaterales como las Naciones Unidas y el respeto al derecho internacional, en un momento en que el presidente de Estados Unidos ha insinuado que no se siente obligado por dichas normas.
Aunque es una persona más reservada que su predecesor, el papa Francisco, la operación militar estadounidense en Irán ha sacado a relucir la firmeza de León XIV y su disposición a expresarse con franqueza.
Decidió nombrar a Trump personalmente, algo que los papas rara vez hacen. Si bien no ha mencionado a otros miembros de la administración Trump, sus declaraciones de que “Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra” parecieron aludir al afán del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, por enmarcar el conflicto en Medio Oriente en términos religiosos.
Que los papas aboguen por la paz y se opongan a la guerra no es nada nuevo. El papa Juan Pablo II se opuso firmemente a la invasión de Iraq liderada por Estados Unidos en 2003. Sin embargo, con un papa estadounidense, la situación es diferente.
León XIV habla inglés como lengua materna, algo que no ocurría desde el siglo XII, y sus palabras calan hondo en el público estadounidense, en la Casa Blanca y más allá.
León XIV también es conocido en el Vaticano por su impasibilidad: posee una cierta enigmática cualidad que dificulta su comprensión, y su estilo cuidadoso y deliberado, sin duda, otorga mayor peso a sus palabras.
Durante su estancia en África, León XIV ha seguido pronunciándose, afirmando que su tiempo en el continente ofrece un mensaje de paz que el mundo necesita escuchar.
Durante una reunión por la paz en Bamenda, Camerún, León XIV pronunció un discurso que tuvo repercusiones a nivel mundial.
“El mundo está siendo asolado por un puñado de tiranos, pero se mantiene unido gracias a una multitud de hermanos y hermanas que nos apoyan”, declaró.
Y agregó: “¡Ay de aquellos que manipulan la religión y el mismísimo nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico o político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia!”.
Las tensiones entre el papa y Trump han estado latentes desde antes del último enfrentamiento.
Antes del cónclave qu