Por Chris Isidore y Matt Egan, CNN
Los futuros del petróleo se están desplomando, pero aun así podrían pasar semanas o meses antes de que los precios de la gasolina bajen de forma drástica.
La noticia de un alto el fuego de dos semanas en la guerra contra Irán y una posible reapertura del vital estrecho de Ormuz para los petroleros hizo que los precios del crudo se desplomaran entre la tarde del martes y la madrugada de este miércoles. Pero incluso si la guerra termina —lo cual está por verse—, la enorme disrupción en los mercados mundiales de petróleo aún no ha terminado.
El precio promedio de un galón de gasolina se ha disparado a US$ 4,16 desde el inicio de la guerra, según AAA, un aumento de US$ 1,18. Incluso una disminución relativamente pequeña hasta US$4 el galón podría tardar una o dos semanas, de acuerdo con el servicio de seguimiento de precios de gasolina GasBuddy.
Y bajar de US$ 3 el galón, como estaban los precios de la gasolina antes de que comenzara la guerra el 27 de febrero, podría tardar meses, dijeron analistas a CNN.
“Hay una vieja expresión: los precios de la gasolina suben como un cohete y bajan como una pluma”, dijo Tom Kloza, un analista independiente de petróleo y asesor de la importante compañía petrolera Gulf Oil.
Dentro de las 48 horas posteriores al anuncio del acuerdo de alto el fuego, los precios minoristas deberían comenzar a bajar poco a poco unos centavos cada día a medida que caen los precios mayoristas, afirmó Gas Buddy.
Pero deshacer todas las subidas de precios desde finales de febrero depende de que el petróleo vuelva a fluir por el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave por la que normalmente transita el 20 % del petróleo mundial.
“Habrá mucha reticencia y cautela a la hora de pasar por el estrecho porque parece que Irán aún va a estar patrullándolo”, dijo Matt Smith de la firma de analítica comercial Kpler. “Llevará tiempo restaurar la confianza”.
Los medios iraníes informaron el miércoles que Irán había vuelto a cerrar el estrecho tras ataques israelíes contra Hezbollah en el Líbano, lo que incrementa la incertidumbre sobre el estatus del estrecho.
Pero incluso si el estrecho se reabre por completo, llevará tiempo restablecer la producción de las naciones exportadoras de petróleo en el golfo Pérsico. La infraestructura petrolera sufrió daños generalizados durante las últimas seis semanas en países como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Iraq, Omán y Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo.
Esos estados del Golfo también redujeron o detuvieron por completo la producción durante los combates, ya que se quedaron sin espacio de almacenamiento.
Se estima que 7,5 millones de barriles por día de producción de crudo de Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahrein se cerraron colectivamente en marzo, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
“El mercado ha estado ansioso por recibir buenas noticias, pero queda por ver si el estrecho de Ormuz se abre por completo”, dijo a CNN Bob McNally, fundador y presidente de Rapidan Energy Group. “Ese es el meollo del asunto y hasta ahora Washington y Teherán parecen estar hablando sin entenderse sobre eso”.
Y exportar petróleo desde la región pronto podría volverse más caro, con Estados Unidos e Irán planteando la posibilidad de co