Por Pau Mosquera, CNN en Español
La de Noelia Castillo fue una historia de dolor. No solo físico, sino también emocional. Un sufrimiento que la llevó en 2024 a solicitar su eutanasia y, finalmente, a conseguirla. Este jueves, a sus 25 años, la dura vida de la joven española llegó a su fin.
Abogados Crisitanos, una entidad ultracatólica que asesoraba al padre de la joven, confirmó en su cuenta de X que se le ha aplicado la eutanasia.
“Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir, y punto”, relataba Castillo en días anteriores en una entrevista exclusiva con la periodista Bea Sosa, del programa “Y ahora Sonsoles” de la emisora nacional de TV Antena 3.
El caso generó gran conmoción en España y abrió un fuerte debate, sobre todo luego de la difusión de la entrevista, tanto del lado de quienes apoyaron la decisión de la joven como de quienes le enviaban mensajes en redes sociales sugiriendo que no eligiera la eutanasia.
En la mencionada entrevista, Castillo explicaba que su decisión estaba motivada por los derroteros de una vida complicada, en los que se mezclaban una adolescencia inestable por la separación de sus padres cuando ella tenía 13 años, por lo que debió pasar un tiempo en un centro tutelado, el posterior inicio de tratamiento psiquiátrico (la joven aseguró que tenía diagnóstico de Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) y Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)) ,así como por el sufrimiento causado por los abusos sexuales e intentos de suicidio que dijo haber vivido.
Concretamente, Castillo relató tres episodios de abuso: uno presuntamente perpetrado por una expareja, otro en una discoteca, donde dos hombres la habrían violado, y el tercero, también en un bar, protagonizado por tres chicos. La joven dijo que nunca llegó a denunciarlos. Días después de este segundo episodio, en octubre de 2022, la joven intentó suicidarse. Sobrevivió, aunque el impacto la dejó parapléjica, en silla de ruedas. Este fue el punto clave que la llevó a considerar la eutanasia.
Cabe destacar que el Ministerio de Sanidad de España promueve la línea telefónica 024 para prestar ayuda a las personas con pensamientos, ideaciones o riesgo de conducta suicida, y a sus familiares y allegados. Se trata de un servicio de alcance nacional (accesible desde todo el territorio nacional), gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.
“El dormir se me hace muy difícil y, aparte, que tengo dolor de espalda y de piernas”, contaba Castillo. Pero también destacaba que el sufrimiento no era solo físico. Antes de solicitar la eutanasia, “veía mi mundo muy oscuro (…) no tenía ni metas ni objetivos ni nada”, decía la joven, que permanecía internada en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes.
La posibilidad de optar por la eutanasia en determinados casos es legal en España desde junio de 2021. Para Castillo, solicitarla fue apenas el inicio de un camino complejo. Fundamentalmente porque su familia se opuso.
La solicitud de Castillo había sido avalada el 18 de julio de 2024 por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC). El organismo consideró que cumplía con los requisitos que fija la ley, ya que presentaba una “situación clínica no recuperable”, por lo que vivía “una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante”. Todo esto le impedía vivir con autonomía e incidía negativamente en sus actividades diarias.
Para acceder a la prestación de la eutanasia en España, el solicitante se somete a un proceso deliberativo donde los médicos le plantean posibilidades terapéuticas alternativas, corroboran el cumplimiento de las condiciones establecidas por ley y elaboran un informe que elevan posteriormente al CGAC. Además, el solici