Por Lizbeth Padilla, CNN en Español
El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) pasó en poco más de una década de ser una escisión criminal a convertirse en una de las organizaciones del narcotráfico más poderosas del mundo, con presencia en casi todo México, operación en Estados Unidos y expansión en al menos 40 países.
Especialistas coinciden en que su crecimiento no fue casual, sino resultado de una combinación de violencia estratégica, alianzas regionales, diversificación criminal y una estructura flexible que le permitió absorber grupos locales.
El CJNG surge formalmente en julio de 2010 tras escindirse del Cartel de Sinaloa, en el contexto de la ruptura interna del Cartel del Milenio, tras la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel.
Alberto Capella, exsecretario de Seguridad estatal, explica que, tras la muerte de Nacho Coronel, operador del Cartel de Sinaloa, se da una fractura con su brazo armado, el Cartel del Milenio, al que pertenecía Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho.
De esta reconfiguración emergió el liderazgo del Mencho, el poderoso líder criminal abatido el pasado 22 de febrero en un operativo en México.
Desde sus primeros años, el grupo mostró una combinación de centralización simbólica y operación descentralizada en los territorios.
El analista en seguridad David Saucedo explica que la expansión inicial del CJNG se apoyó en estructuras locales ya existentes, modelo muy diferente al de otros grupos.
“El Mencho innovó creando una especie de sistema de franquicias. En lugar de combatir a grupos criminales, los fue absorbiendo y, cada vez que llegaban a un nuevo municipio, identificaban al grupo criminal local y le ofrecían una membresía para adherirse al Cartel Jalisco. Y es de esta manera que él fue reclutando y apoderándose de territorios sin disparar una sola bala”, dice Saucedo.
Este esquema contrastó con el modelo tradicional de expansión violenta. “Estábamos acostumbrados al crecimiento del Cartel de Sinaloa que lo hacía a sangre y fuego”.
Para 2014, la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) ya identificaba al CJNG como una organización criminal transnacional en expansión y que ya operaba en Estados Unidos, aunque aún no estaba designado como objetivo prioritario.
Las autoridades estadounidenses señalaban en aquel momento que el cartel ya rivalizaba “con las operaciones de tráfico del Cartel de Sinaloa en Asia, Europa y Oceanía”. El grupo armado de Los Cuinis, afiliado al CJNG, ayudó al cartel con financiamiento para su expansión, según la DEA.
Para 2015, el cartel ya tenía centros de distribución de droga —metanfetamina, principalmente, pero también cocaína, heroína y marihuana— en Los Ángeles y Atlanta, que introducía gracias a corredores a lo largo de la frontera entre México y EE.UU., como Tijuana, Juárez y Nuevo Laredo.
Entre 2016 y 2019, el CJNG fue catalogado como uno de los carteles más poderosos y de más rápido crecimiento en México y Estados Unidos. Alcanzó presencia en 22 de los 32 estados de México y consolidó operaciones en ciudades como Nueva York, Chicago, Los Ángeles y Atlanta.
Además de metanfetamina, cocaína y heroína, el grupo también comenzó con el tráfico de fentanilo.
El especialista en seguridad e inteligencia Armando Rodríguez Luna subraya que su diversificación fue clave.
“Una diversificación de actividades criminales en México que trascienden las fronteras de nuestro país, no solamente con respecto a Estados Unidos a partir del tráfico de fentanilo y cocaína, principalmente, sino también el tráfico de armas, el tráfico de precur