Por Jeremy Herb, Annie Grayer, Jennifer Hansler, Sean Lyngaas y Gabe Cohen
El presidente Donald Trump comenzó su segundo mandato con la promesa de recortar “miles y miles de millones de dólares” en el gasto gubernamental, dando poder al Departamento de Eficiencia Gubernamental de Elon Musk para eliminar programas y despedir trabajadores que consideraba innecesarios.
Un año después, los recortes a programas y personal en agencias federales que habían sido declarados innecesarios apenas meses antes han obstaculizado las capacidades del Gobierno estadounidense para prepararse ante emergencias domésticas; monitorear amenazas terroristas; protegerse contra ciberataques; emitir información estadounidense en Irán; y ayudar rápidamente a ciudadanos del país varados en el extranjero, dijeron a CNN funcionarios actuales y anteriores.
Demócratas y un puñado de republicanos llevan mucho tiempo criticando la manera en que DOGE y la administración Trump recortaron programas gubernamentales, advirtiendo que esto perjudicó a EE.UU. a nivel interno y exterior.
Ahora los recortes, que continuaron incluso después de que Musk dejara el Gobierno la pasada primavera, vuelven a estar bajo escrutinio ya que los ataques estadounidenses a Irán han desatado una guerra que se ha extendido por todo Medio Oriente.
“Creo que se excedieron. Pensé que fue demasiado agresivo, demasiado rápido, demasiado pronto”, declaró el representante republicano Brian Fitzpatrick, de Pensilvania, sobre las medidas de DOGE.
Exagente especial del FBI y exfiscal federal, Fitzpatrick comentó a CNN que estaba en contra de la manera en que DOGE tomó un “mazo” contra las agencias, y que los legisladores deberían analizar si hay “alguna consecuencia negativa de lo que se hizo a través de ese proceso (y) si está teniendo algún impacto negativo en algún aspecto de nuestro Gobierno, incluyendo la seguridad nacional y la defensa nacional”.
Los recortes presupuestarios no parecían haber afectado la financiación militar para la guerra, aunque DOGE propuso eliminar algunos programas en el Pentágono.
Aun así, los legisladores ya hablan de la necesidad de aprobar fondos suplementarios para que el Departamento de Defensa reciba decenas de miles de millones adicionales para la guerra.
La administración Trump y los republicanos argumentan que son los demócratas quienes han perjudicado la preparación gubernamental ante amenazas al no financiar el Departamento de Seguridad Nacional, el cual está cerrado mientras ambos partidos se culpan mutuamente.
“A pesar de la decisión de los demócratas de cerrar el Departamento de Seguridad Nacional, la administración Trump trabaja arduamente para asegurar que los mecanismos de seguridad del Gobierno sigan operando al más alto nivel – y así lo hacen”, dijo la portavoz de la Casa Blanca Abigail Jackson en un comunicado.
Algunos republicanos también dicen que el impacto de los recortes de DOGE sobre la respuesta gubernamental ante la guerra está sobrevalorado.
El representante republicano Mario Diaz-Balart, quien preside la subcomisión de la Cámara que supervisa el Departamento de Estado y los presupuestos relacionados con la seguridad nacional, sostuvo que los recortes de DOGE solo eliminaron desperdicio y no afectaron la capacidad del país para ir a la guerra con Irán.
La legislación sobre gasto que ayudó a aprobar en el Congreso proporcionó más dinero a los aliados estadounidenses para confrontar a China e Irán, argumentó.
“Pusimos más dinero, dinero real y tangible, para ayudar a nuestros aliados a confrontar a nuestros adversarios”, declaró Diaz-Balart a CNN. “Lo que hicimos fue deshacernos de toda esa basura que estaba