Análisis de Brett H. McGurk, CNN
De un momento a otro, esta crisis en Irán parece desarrollarse de maneras cada vez más inciertas para gobiernos, inversionistas y ciudadanos comunes por igual. Mucho depende ahora de las decisiones individuales de líderes impredecibles, incluido el presidente Donald Trump y, quizá ahora, el nuevo y aún no probado líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei.
El lunes, Trump envió señales contradictorias al describir la guerra como una “excursión de corto plazo” que podría terminar “pronto”, pero también dijo que no debería terminar antes de que Irán “ya no tenga ninguna capacidad, durante un período muy largo, para desarrollar armamento que pueda usarse contra Estados Unidos, Israel o cualquiera de nuestros aliados”.
Entonces, ¿hacia dónde se dirige todo esto? Dentro de la Casa Blanca, durante una crisis, a menudo recurríamos a expertos de todo el Gobierno de EE.UU. para modelar posibles escenarios finales con un caso base (el más probable), un mejor escenario y un peor escenario.
Así podría verse ese análisis, basado en información pública y reportes periodísticos.
En cualquier escenario, la campaña militar necesita semanas para completarse. El objetivo militar, según lo describe el Pentágono, es degradar la capacidad de Irán para proyectar poder fuera de sus fronteras. Eso significa atacar los misiles iraníes y las instalaciones de producción de misiles, drones y fábricas de drones, fuerzas navales, fuerzas aéreas, estructuras de mando y control, y lo que queda de su programa nuclear.
Degradar la capacidad de las Fuerzas Armadas de un país es una misión militar viable, y es independiente del resultado político que Estados Unidos e Israel puedan esperar en Irán. Sin embargo, lleva tiempo, y es probable que los planificadores de las Fuerzas Armadas le estén diciendo a Trump que, aunque la operación va por buen camino e incluso quizá adelantada al calendario, requiere al menos varias semanas para completarse.
Cabe destacar que funcionarios del Pentágono, durante una sesión informativa el martes, se negaron a discutir plazos, y la Casa Blanca confirmó el plazo original de entre cuatro y seis semanas. Como hipótesis de planificación, podemos suponer que la operación de las Fuerzas Armadas durará al menos un par de semanas más.
La planificación de escenarios es tan buena como los hechos que se conocen en ese momento. En este caso, supondremos que el nuevo líder supremo de Irán sigue con vida y que no hay más sacudidas políticas en Teherán. También podemos asumir que los precios de la energía se mantendrán elevados, incluso si los barcos vuelven a transitar por el estrecho de Ormuz.
Mientras el conflicto continúe en el corazón de una ruta vital de transporte, habrá repercusiones económicas que se sentirán a nivel global. Irán busca aumentar el dolor económico para influir en Trump y que dé por terminada la guerra antes de tiempo, algo que el presidente ha rechazado.
Con base en estas suposiciones, estos son los tres escenarios que podrían definir el desenlace en el próximo período, con mis porcentajes estimados para cada uno:
En el escenario más probable, Trump le da a las Fuerzas Armadas el tiempo que necesitan para completar esta misión definida de degradar la capacidad de proyección de poder de Irán. Esto significa que Estados Unidos, junto con sus aliados y socios, puede hacer lo suficiente para contener los impactos económicos, y que el presidente se mantiene comprometido con la misión que ordenó.
Este escenario supone que, para finales de este mes, la cap