Análisis por Matt Egan, CNN en Español
La implementación de aranceles sin precedentes por parte del presidente Donald Trump ha inyectado una enorme incertidumbre en la economía global, ha afectado el crecimiento del empleo en Estados Unidos y ha aumentado los precios, de paso.
El viernes, la Corte Suprema le dio a Trump una vía de escape de su aventura arancelaria. Pero Trump dejó claro casi de inmediato que no la aprovechará.
Los jueces dictaminaron en una votación de 6 a 3 que muchos (aunque no todos) los aranceles de Trump son ilegales, lo que le da a la Casa Blanca una forma de salirse de los gravámenes a las importaciones más agresivos y potencialmente reducir el costo de vida de los ciudadanos.
Sin embargo, Trump no está dando marcha atrás en su arma económica favorita.
Trump sugirió que la Corte Suprema le dio permiso para intensificar su guerra comercial global mediante el uso de diferentes autoridades arancelarias para potencialmente aumentar los aranceles incluso más de lo que eran antes del fallo histórico.
“Si bien estoy seguro de que no fue su intención, la decisión de hoy de la Corte Suprema hizo que la capacidad de un presidente para regular el comercio e imponer aranceles sea más poderosa y más clara en lugar de menos”, dijo Trump en una conferencia de prensa en la Casa Blanca el viernes.
Todo esto sugiere que la nube de incertidumbre sobre los aranceles no va a desaparecer y podría volverse aún más espesa.
“Desafortunadamente, vamos a tener otro año de incertidumbre y caos. A Trump le encantan los aranceles y usará cualquier ley disponible para mantenerlos”, le dijo Scott Lincicome, vicepresidente de economía general y comercio del Cato Institute, a CNN en una entrevista telefónica.
Horas después de que la Corte Suprema emitiera su fallo arancelario, Trump anunció que impondría un arancel global del 10 % a las importaciones en virtud de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una facultad distinta que no fue anulada por el alto tribunal. Durante el fin de semana, Trump elevó dicho arancel al 15 %, el nivel máximo permitido para los aranceles de la Sección 122, que también requieren la aprobación del Congreso después de 150 días, aunque Trump pareció restarle importancia a esta limitación.
Trump agregó que su Gobierno ya está explorando el uso de otras leyes que puedan emplearse para imponer aranceles.
Una opción que mencionó Trump es la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que requiere que el Representante Comercial de Estados Unidos realice investigaciones sobre acciones comerciales onerosas por parte de países extranjeros, pero no contiene ningún límite al nivel o la duración de los aranceles impuestos como resultado de esas investigaciones.
Otra opción que Trump planteó el viernes fue la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, que podría permitirle al presidente imponer aranceles de hasta el 50 % a las importaciones de países si considera que incurren en prácticas comerciales discriminatorias. La Sección 338 se deriva de la infame Ley Smoot-Hawley, a la que se atribuye ampliamente el agravamiento de los efectos de la Gran Depresión.
Trump también afirmó que la decisión de la Corte Suprema le permitía imponer un embargo total a los bienes de países extranjeros. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reiteró esta afirmación en Fox News el viernes e instó a los países a cumplir los acuerdos comerciales previamente alcanzados con el Gobierno.
Al ser consultado sobre si, al finalizar la implementación de los nuevos gravámenes, la tasa arancelaria será mayor que la actual, Trump respondió: “[Será] Potencialmente mayor. Depende. Lo que queramos. Pero queremos que sean justos para los demás países”.
La tasa arancelaria efectiva era de aproximadamente el 10 % antes del fallo de la Corte Suprema y actualmente se sitúa en torno al 4,5 %, según Eric