Análisis por Rey Rodríguez, CNN en Español
De niños, no eran pocos los cubanos que, hace algunas décadas, acompañaban a sus padres en los paseos en coche hasta el malecón de La Habana. A orillas del mar, pasaban horas observando los barcos que entraban a la bahía. Aquel espectáculo trasmitía paz y, también, una sensación de esperanza, que ahora ya no logran encontrar.
Hoy, ya adultos, siguen yendo al malecón, aunque no en automóvil. El trayecto lo hacen a pie, pese a que deben recorrer varios kilómetros para llegar al emblemático muro que se extiende por la costa norte de la capital cubana. No hay transporte ni gasolina, las calles están vacías.
La escasez se ha vuelto parte del paisaje diario, aseguran en diálogo con CNN desde La Habana. Todos piden mantener el anonimato, temerosos de represalias por parte del gobierno de Miguel Díaz-Canel que, aún bajo presión extrema de Estados Unidos, mantiene a los cubanos bajo completo control.
La crisis en Cuba se ha agudizado luego de que la administración Trump anunciara recientemente nuevas medidas de presión contra la isla. En un período corto, la isla se quedó sin su principal proveedor de petróleo, Venezuela, tras la captura del derrocado presidente Nicolás Maduro, en un operativo de fuerzas especiales estadounidenses el pasado 3 de enero.
A los pesares por la ausencia del petróleo venezolano, el presidente Donald Trump sumó otro desafío. El 30 de enero, Trump firmó un decreto que autoriza a su administración para imponer aranceles a aquellos países que suministren petróleo a la isla, bajo el argumento de que Cuba representa una amenaza para su seguridad nacional.
Varios expertos en Cuba, entre ellos el abogado constitucionalista Rafael Peñalver, coinciden en que el verdadero interés de Washington es asfixiar económicamente a la isla para provocar la caída del gobierno de Díaz-Canel.
El gobierno estadounidense ha señalado que apuesta por una salida diplomática con La Habana, aunque considera que el gobierno del presidente cubano está en “sus últimos momentos” y que el país atraviesa “una etapa crítica”. Así lo afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, al referirse a la situación cubana durante una conferencia de prensa el 5 de febrero, cuando fue consultada sobre si, después de Venezuela, seguía Cuba.
La Habana ha condenado las medidas impulsadas por Trump. Sin embargo, tal como están las cosas, su margen de maniobra es estrecho, señala Peñalver a CNN. El experto se fue de Cuba a los 10 años y desde entonces radica en Miami. Como ejemplo, cita el anuncio de Díaz-Canel de que Cuba está dispuesta a dialogar con Washington, pero “sin presiones”.
La propuesta de La Habana incluye la discusión de varios temas de la agenda bilateral —como migración, lavado de dinero, terrorismo, combate al narcotráfico y medio ambiente—, pero sin aludir a reformas del sistema político.
Este jueves arribaron a Cuba dos buques de la Armada de México cargados con cientos de toneladas de alimentos y productos de higiene personal. Una ayuda valiosa para el momento que vive la isla, pero insuficiente frente a la magnitud de la crisis que atraviesa, dicen los cubanos. Es quizás la más grave desde la llamada “crisis de los misiles”, de octubre de 1962, el episodio más tenso de la Guerra Fría, según Peñalver.
El miércoles, durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que la ayuda humanitaria a Cuba seguirá y aseguró q