Por Ivana Kottasová, Max Saltman, Kosta Gak y Anna Chernova, CNN
Las autoridades de Rusia comenzaron a restringir el acceso a Telegram, una de las aplicaciones de redes sociales más populares del país, mientras el Gobierno sigue impulsando a los rusos de a pie hacia sus propias alternativas estrictamente controladas a las plataformas tecnológicas extranjeras.
Este martes, el Gobierno dijo que estaba restringiendo el acceso a Telegram para la “protección de los ciudadanos rusos”, acusando a la aplicación de negarse a bloquear contenido que las autoridades consideran “criminal y terrorista”.
El regulador de telecomunicaciones de Rusia, Roskomnadzor, dijo en un comunicado que continuaría restringiendo el funcionamiento de la plataforma de mensajería Telegram “hasta que se eliminen las violaciones de la ley rusa”.
“Los datos personales no están protegidos y no existen medidas efectivas para contrarrestar el fraude ni el uso del servicio de mensajería para fines criminales y terroristas”, dijo Roskomnadzor. Telegram rechaza esa afirmación, diciendo que combate activamente el uso dañino de su plataforma.
La agencia estatal rusa de noticias TASS informó que Telegram enfrenta multas de 64 millones de rublos (US$ 828.000) por supuestamente negarse a eliminar contenido prohibido de la plataforma de mensajería y por no autorregularse.
Mientras las medidas contra Telegram cobraban vigencia este martes, usuarios en toda Rusia reportaron interrupciones generalizadas, y miles se quejaron de que la aplicación de mensajería no funcionaba o funcionaba más lento de lo habitual, de acuerdo con el sitio de seguimiento de servicios digitales Downdetector, que informó de más de 11.000 quejas en las últimas 24 horas.
Telegram es un objetivo notable para la censura rusa: la aplicación es utilizada por millones de personas en Rusia, incluyendo a las fuerzas militares, altos funcionarios públicos, servicios de medios estatales y organismos gubernamentales, incluido el Kremlin y el propio Roskomnadzor.
El fundador de la aplicación, nacido en Rusia, Pavel Durov, dijo en un comunicado este martes que el intento de Rusia de restringir Telegram fracasaría, escribiendo que “Telegram defiende la libertad de expresión y la privacidad, sin importar la presión”.
“Rusia está restringiendo el acceso a Telegram en un intento de obligar a sus ciudadanos a cambiarse a una aplicación controlada por el Estado, construida para la vigilancia y la censura política”, escribió Durov. “Hace ocho años, Irán intentó la misma estrategia, y fracasó. Prohibió Telegram con pretextos inventados, tratando de forzar a la gente hacia una alternativa estatal”.
En el caso de Rusia, la alternativa estatal es Max, una aplicación que el Gobierno ruso ahora exige que venga preinstalada en todos los nuevos teléfonos inteligentes y tabletas vendidos en el país. Los usuarios de Max pueden enviarse mensajes, enviar dinero y hacer llamadas de audio y video.
En un giro curioso, la aplicación Max fue desarrollada por VKontakte (VK), que Durov cofundó antes de vender sus acciones y dejar Rusia en 2014, luego de que Durov dijera que el Kremlin había pedido al sitio entregar los datos de usuarios ucranianos. VK es ahora propiedad del Estado.
No es la primera vez que Rusia va tras Telegram. Adam Segal, director del programa de Política Digital y del Ciberespacio del Consejo de Relaciones Exteriores, dijo a CNN que la búsqueda de Rusia por aislar a sus ciudadanos de aplicaciones externas se remonta a casi una década. El Gobierno ruso ya ha intentado bloquear Telegram antes, incluyendo en 2018.
En agosto de 2025, Roskomnadzor anunció que