Análisis de Juan Carlos Arciniegas, CNN en Español
Desde el legendario John Galliano hasta la casa de alta costura Schiaparelli —que por cierto, hasta ahora solo diseñaba para mujer— han vestido a Bad Bunny. Y aunque su impacto global hoy le permite acceder a cualquier marca de lujo, Bad Bunny también luce muy cómodo y orgulloso con sus chanclas y la emblemática pava o sombrero de su natal Puerto Rico.
En sus conciertos, sus entrevistas, sus portadas de revista y su paso por las alfombras rojas su estilo siempre es impredecible y, sobre todo, auténtico. Sus looks en la Met Gala, cuya alfombra roja es considerada “el Oscar de la moda”, nunca pasan desapercibidos. Incluso, en 2024, integró el comité organizador de este evento con íconos de la moda como Zendaya y Jennifer López.
“Sus apariciones en la Met Gala han sido fantásticas y mi look favorito —sin duda alguna— fue en 2023, cuando llevó un diseño inspirado en Karl Lagerfeld. Era blanco, con detalles florales, impecable y poético”, recuerda Miguel Sagaz, editor en jefe de la revista digital “The Style Nomad”.
“Que haya llegado de la mano de Simon Porte Jacquemus, quien además diseñó el look completo, lo hizo aún más potente: era moda, arte y complicidad creativa en un solo momento”, agrega Sagaz, en entrevista con CNN en Español.
Sobre ese llamativo traje negro de Schiaparelli que Bad Bunny lució el domingo pasado en la entrega de los premios Grammy, su estilista, Storm Pablo, comentó lo siguiente a la revista Vogue: “Siento que, en cuanto a quién es Benito (nombre de pila del artista) hoy en día, esto es como la versión más elevada de él”.
“¡Mira qué bien se me ve!”, celebraba el propio artista, mientras se probaba el diseño de Schiaparelli frente a las cámaras de Vogue. “Mi personalidad o mi aura era abierta a todo tipo de estilo o persona o cultura. No sé cómo explicarlo, pero es como si, sin querer, soy una pieza que une diferentes mundos, diferentes generaciones y también con los estilos. Entonces es como que me sale natural. Yo creo que soy yo, o sea, mi personalidad que puede conectar con diferentes… no sé si mundos o estilos. Lo mismo pasa musicalmente”, explicaba Bad Bunny a Vogue, mientras un grupo de personas le hacían ajustes al traje.
Para la estilista y directora creativa mexicana Greta Forte, quien ha trabajado con la famosa banda “Grupo Frontera” y con las cantantes Lana del Rey y Carla Morrison, ese traje de Schiaparelli “no fue una decisión inocente”.
“Como estilista, me parece importantísimo subrayar algo que ya no es negociable en las alfombras rojas actuales: las siluetas ya no le pertenecen únicamente a las mujeres. Hoy, más que nunca, vemos a figuras masculinas apropiarse de volúmenes, hombreras, solapas marcadas y cortes atípicos que históricamente se leían como ‘territorio femenino’. Y eso, para mí, es evolución real”, explica Forte.
Efectivamente, si hay algún artista que ha sabido jugar con todo esto es Bad Bunny. Al igual que Harry Styles, con el uso de vestidos, faldas y plumas, ha sido un elemento disruptor en las alfombras y los escenarios. Y aunque no podemos olvidar a una figura como David Bowie entre los precursores de toda esta revolución estética que rompe con los convencionalismos entre géneros, los dos anteriores han logrado que la persona de a pie lo vea como una posibilidad de exploración personal.
“Benito hace lo que siempre ha hecho mejor: usar la moda como plataforma de conversación. Da de qué hablar sin caer en el disfraz, apoyándose en materiales, hechuras y construcción de altísima calidad. Y eso se siente”, señala Forte.
“Para mí, el estilo de Bad Bunny es una declaración constante de libertad y autenticidad. Me encanta que sea alguien que no le tiene miedo a hacer un statement. Usa la moda como un leng