Por Stefano Pozzebon, CNN
Gaby Duarte creía que Estados Unidos ofrecería protección a su familia después de que huyeran de la persecución política en Venezuela.
“Allá vamos a sentirnos seguros, vamos a estar bien, vamos a estar a salvo en Estados Unidos”, recuerda, entre lágrimas, al describir cómo su esposo, Carlos García —exalcalde venezolano y opositor al gobierno del derrocado Nicolás Maduro— la convenció de mudarse a Ohio.
Esa sensación de seguridad se derrumbó el viernes, cuando García fue encarcelado, no por fuerzas de seguridad venezolanas, sino por autoridades de inmigración estadounidenses. Fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) durante una revisión rutinaria de su estatus migratorio y ahora espera juicio en la cárcel del condado de Butler, en Hamilton, Ohio.
En 2017, la pareja huyó de la ciudad donde ambos crecieron, la ciudad andina de Mérida, en el occidente de Venezuela, donde García se desempeñó como alcalde desde 2013, y se trasladó a Colombia. Cinco años después, se reasentaron en Estados Unidos mientras solicitaban asilo político.
En Venezuela, García enfrentaba hasta 15 meses de prisión por oponerse al entonces presidente Nicolás Maduro.
Duarte teme que, si pierde su caso, García pueda ser deportado de regreso a Venezuela, ahora gobernada por la exvicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez.
“Una deportación pondría en riesgo su libertad y su vida, así como la vida de nuestra familia”, dice Duarte a sus seguidores en un video publicado en Instagram poco después de la detención de García.
En declaraciones a CNN, Duarte relató que vio a dos agentes de ICE vestidos de civil entrar a la sala donde su esposo estaba siendo interrogado, antes de llevárselo esposado.
“Solo me dijo: ‘No te preocupes, todo va a estar bien…’, y luego se lo llevaron”, cuenta, y agrega que todavía intenta entender por qué su propia entrevista, minutos antes, terminó sin incidentes.
En un comunicado, ICE informó a CNN que García fue detenido por primera vez en febrero de 2022 tras ingresar de manera irregular a Estados Unidos y que posteriormente fue liberado. La agencia señaló que García “permanecerá bajo custodia de ICE mientras continúan los procedimientos migratorios y recibirá el debido proceso”.
Duarte dijo a CNN que cruzaron el río Bravo y se entregaron voluntariamente a las patrullas fronterizas al llegar a Estados Unidos. Aseguró que su esposo presentó de inmediato la solicitud de asilo. Los hijos de la pareja, Carlota, de 7 años, y Carlitos, de 5, no fueron detenidos.
“Son tan pequeños que tuvimos que decirles que papá se va a quedar unos días fuera para resolver unos asuntos del papeleo, pero que volverá pronto”, dice Duarte, temerosa de que llegue el momento en que tenga que romper esa promesa y explicarles una eventual deportación de su padre.
En Mérida, una ciudad universitaria conocida por sus impresionantes paisajes montañosos, García aún es recordado por haber sido alcalde por la oposición antichavista durante uno de los periodos políticos más volátiles del país.
Entre 2014 y 2017, decenas de miles de venezolanos desafiaron el gobierno de Maduro en las calles, organizando marchas pacíficas para exigir su renuncia y, a menudo, enfrentándose a fuerzas gubernamentales y a grupos paramilitares progubernamentales conocidos como colectivos.
Según organizaciones de derechos humanos y una investigación de la ONU, entre abril y agosto de 2017 más de 120 personas murieron en hechos de violencia política en Venezuela, en muchos casos a manos de las fuerzas de seguridad de Maduro.
El Gobierno venezolano niega estas acusaciones y ha criticado los informes de Naciones Unidas.
Mérida y las montañas que la rodean fueron un foco de protestas, un bastión de resistencia antigubernamental y escenario de algunos de los enfre