Por Sol Amaya y Gonzalo Zegarra, CNN en Español
Guatemala vive el segundo de los 30 días de estado de sitio declarados por el presidente Bernardo Arévalo tras el asesinato de nueve policías. Desde hace varios años, el país centroamericano es escenario de las operaciones criminales de dos principales pandillas, la Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, que a su vez son enemigas y se disputan el control territorial.
Estos grupos criminales operan desde hace décadas en Guatemala, pero la crisis se recrudeció en julio, con el asesinato de siete personas en el velorio de un presunto miembro de la MS-13, que habría sido llevado a cabo por sicarios de la pandilla enemiga. Como se cree que la matanza fue ordenada desde la prisión, varios líderes fueron trasladados a una cárcel de alta seguridad, llamada “Renovación 1”.
Allí fue organizado uno de los tres grandes motines del último fin de semana, en reclamo de mejores condiciones, incluso con pedidos de privilegios como camas más grandes, acceso al aire acondicionado y a comida “a domicilio”. Según el Ministerio de Gobernación, las revueltas fueron orquestadas por miembros de Barrio 18.
“Guatemala se ha llenado por bastante tiempo de mareros que no han sido controlados y que están trabajando para el crimen organizado en general”, dijo a CNN Misael Rivas Soriano, abogado y experto en criminología, quien agregó que las pandillas trabajan en el tráfico de personas, trata de mujeres y contrabando de sustancias ilícitas, además de buscar un corredor seguro en sus rutas.
Rivas Soriano considera que las pandillas copiaron varios aspectos de lo realizado en El Salvador para demostrar su fuerza. El asesinato de los policías “es para desmoralizar las fuerzas públicas”, aseguró el experto.
¿Cómo surgen y cuál es el perfil criminal de las principales pandillas en Guatemala?
Menos conocida que la Mara Salvatrucha, no por ello es menos violenta y tiene un origen similar, incluso más antiguo. Pasó desde las calles de Los Ángeles a sembrar el terror principalmente en el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), y fue protagonista de la violencia del último fin de semana.
Su líder, Aldo Dupie Ochoa Mejía, conocido como “Lobo”, cumple desde hace más de dos décadas una condena de 80 años por varios asesinatos y fue uno de los que exigió mejores condiciones carcelarias para él y sus lugartenientes este fin de semana, exigencias que fueron rechazadas por el Ministerio de Gobernación.
La pandilla, que tiene integrantes dispersos por la región y en Centroamérica, se dedica a “extorsionar de manera sistemática los sistemas de transporte público, a desplazar comunidades enteras y a abrirse camino a la política”, según InSight Crime, un grupo que estudia el crimen organizado en el continente. Los investigadores afirmaron que Barrio 18 “pudo aprovechar la debilidad de los gobiernos y la gran exclusión social para expandirse en sectores urbanos pobres” y es actualmente “el grupo criminal más fuerte” de Guatemala.
Las actividades de la pandilla en Guatemala son manejadas por un grupo conocido como “la Rueda”, aunque varios de sus cabecillas lo hacen tras las rejas.
En octubre, las autoridades guatemaltecas informaron que unos 20 líderes de Barrio 18 escaparon de la prisión Fraijanes II, lo que generó cambios en la cúpula de seguridad. Menos de la mitad fueron recapturados.
“Barrio 18 es una de las pandillas más grandes de nuestro hemisferio y ha llevado a cabo ataques contra personal de seguridad, funcionarios públicos y civiles en El Salvador, Guatemala y Honduras”, dijo el Departamento de Estado de EE.UU. en septiembre, cuando designó a la pandilla como organización terrorista e