Por Cesar Lopez, CNN en Español
Los duelos divisionales de la NFL nos dejaron algunas sorpresas, mantuvieron a ciertos favoritos en sus puestos de “privilegio” y arrojaron una que otra decepción. El Super Bowl LX está cada vez más cerca y solo falta una parada de cara a la gran final del 8 de febrero; las Finales de Conferencia.
Si bien los Broncos, con una impecable marca de 4-0 en la postemporada, regresan a esta instancia después de una década, estarán condicionados por la ausencia de su figura Bo Nix. Una oportunidad que se antoja como perfecta para que el conjunto de Nueva Inglaterra, aún jugando de visita, regrese a un Super Bowl después de 8 años.
Los Patriots encontraron el camino del triunfo, en su serie divisional ante los sorprendentes Texans, pese a la lluvia y la nieve que castigó intensamente su casa en Foxborough, Massachusetts. Fue una victoria 28-16 frente a Houston alentada por una ruidosa multitud local en el Gillette Stadium.
A pesar de que la ofensiva de Nueva Inglaterra, liderada por el joven quarterback de segundo año Drake Maye cobró protagonismo, fue la defensa la que realmente selló el triunfo para los Patriots en esta ronda divisional. La presión constante al quarterback CJ Stroud de Houston causó dificultades durante todo el juego.
El jugador de 24 años fue interceptado en cuatro ocasiones, derribado en tres y completó solo 20 de 47 pases en una noche decepcionante como visitante.
Y con la defensa haciendo su trabajo, Maye dio un paso adelante cuando realmente importaba. Fue capturado cinco veces, por la también increíble defensa de Houston, pero Maye logró lanzar tres pases de touchdown para guiar a Nueva Inglaterra de regreso al campeonato de la conferencia.
Con unos Broncos sin Bo Nix en el horizonte, los seguidores de los Patriots podrían estar pensando que este año podría ser, de nuevo, su año.
Y lo más seguro es que los Broncos extrañen a Nix, gran protagonista en la reñida victoria ante los Bills, que también dejó un poco de polémica. El joven quarterback se perderá el resto de la postemporada por una fractura de tobillo.
Poco más de una hora después de que terminara el juego, el entrenador en jefe de los Broncos, Sean Payton anunció que Nix se había roto un hueso del tobillo derecho en la penúltima jugada del juego.
Nix, cuya única titularidad previa en playoffs fue la derrota ante los Bills la temporada pasada, lanzó para tres touchdowns. El jugador de 25 años se mostró sereno, incluso cuando Buffalo intensificó su presión al pase en la segunda mitad.
Los Broncos ganaron con un gol de campo, después de que la defensa de los Bills cometió un par de penalizaciones por interferencia de pase.
Fue una especie de venganza para los Broncos tras la eliminación a mano de los Bills el año pasado. Su victoria por 33-30, la primera victoria de Denver en playoffs en casa en una década, los clasificó al Campeonato de la AFC.
Los Bills terminaron el partido con 100 yardas más que los Broncos, pero se vieron perjudicados por pérdidas de balón inoportunas: cinco en total como equipo, incluyendo cuatro de Josh Allen, quien solo había cometido seis pérdidas de balón en sus primeros 14 partidos de playoffs antes de la fatídica noche del sábado.
Pese a estos errores, quizás en la retina de los seguidores de los Bills, conocida como la Mafia, y para muchos otros del fútbol americano, el tiempo extra se pudo haber evitado, si la infame jugada entre Brandy Cooks (Bills) y Riley Moss (Broncos), se sancionaba como interferencia de pase.
Pero esto no sucedió, tampoco sabremos si como venía el ritmo de juego los Bills hubiesen revertido su suerte y estarían en otra Final de Conferencia, manteniendo el sueño del Super Bowl LX y por supuesto, su ahora exentrenador, Sean McDermott hubiese mantenido su lugar.
Puede sonar exagerado para muchos, pero uno de los discursos favorit