Por Tim Lister y Eyad Kourdi, CNN
En el espacio de dos días, las Fuerzas Armadas de Siria, con apoyo de milicias tribales, han expulsado a fuerzas kurdas de extensas áreas del norte del país que controlaban desde hace más de una década.
Entre las ciudades que, según reportes, han caído se encuentra Raqqa, que fue la tristemente célebre capital del llamado “califato” del grupo extremista autodenominado Estado Islámico (ISIS).
Videos geolocalizados mostraron el domingo a milicias tribales en el corazón de la ciudad, así como presencia militar en otros vecindarios.
Gran parte de la riqueza petrolera de Siria también ha pasado ahora al control del Gobierno por primera vez en más de una década.
Esto es lo que se conoce sobre los rápidos cambios ocurridos en el terreno.
El avance repentino hacia zonas controladas por los kurdos se produce después de enfrentamientos a comienzos de este mes en la ciudad de Aleppo y en áreas rurales cercanas, los episodios más recientes de un tenso pulso entre el Gobierno central y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés).
Las SDF son un grupo respaldado por Estados Unidos que no formó parte de la alianza rebelde que derrocó al presidente Bashar al-Assad, en 2024.
El viernes, las SDF acordaron retirarse de la zona de Aleppo hacia la ribera oriental del río Éufrates, la primera concesión territorial que han hecho al nuevo Gobierno.
Pero a partir del sábado, las Fuerzas Armadas de Siria avanzaron hacia áreas no cubiertas por ese acuerdo, y las fuerzas kurdas parecen haberse replegado en medio del desorden.
El avance militar en varias regiones ha privado a las SDF del control tanto de riqueza mineral como de tierras agrícolas fértiles.
El Ejército y tribus aliadas se han apoderado de gran parte de las provincias de Aleppo, Raqqa y Deir Ezzor, que limita con Iraq, y milicias árabes también han avanzado en la provincia de Hasakah, bajo control kurdo.
En el proceso, las fuerzas han tomado el control de dos represas hidroeléctricas sobre el río Éufrates, según el Ministerio de Energía de Siria. La mayor de ellas suministra gran parte del agua potable del país y, una vez renovada, podría generar unos 900 megavatios de electricidad.
Las Fuerzas Armadas de Siria también han tomado el control de campos petroleros y de gas en la provincia de Deir-ez-Zor, incluido el mayor, conocido como al-Omar, así como los campos de al-Tanak y Conoco, según funcionarios.
Durante años, las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés) controlaron muchas zonas pobladas en su mayoría por tribus árabes, muchas de las cuales ahora se han unido a la lucha contra ellas. El territorio bajo control de las SDF se había expandido mientras trabajaban con una coalición liderada por Estados Unidos en la lucha contra el grupo extremista ISIS, cuando ese grupo dominaba gran parte del noreste de Siria.
Tras el derrocamiento del régimen de Assad, el Gobierno del presidente interino Ahmad al-Sharaa rechazó la idea de una Siria federal y exigió que la autoridad de Damasco se extendiera a todo el país.
Hubo múltiples rondas de negociaciones entre el Gobierno y Mazloum Abdi, líder de las SDF. Durante un tiempo pareció posible alcanzar un acuerdo para integrar a los combatientes kurdos en las fuerzas de seguridad sirias y extender el control político del Gobierno de Damasco a territorios del norte y este del país.
En marzo del año pasado, al-Sharaa y Abdi firmaron un acuerdo que, según el presidente sirio, buscaba “garantizar los derechos de todos los sirios en la representación y participación en el proceso político y en todas las instituciones del Estado, con base en la competencia, independientemente de su origen religioso o étnico”.
Pero los kurdos se mostraron reacios a ceder las zonas que controlaban y no hubo acuerdo para integrar a sus fuerzas