After more than 66 years in the air, the industry’s longest-serving flight attendant prepares to retire

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By Alexandra Skores, CNN

(CNN) — Being a stewardess always had a certain glamour for Joan Prince Crandall.

It opened doors to new experiences and gave her a chance to fly all over the world and learn new things. She remembers the days of high heels and fashion while flying – much of which is absent today.

After more than 66 years, the memory of that glamour is why she’s still flying. Her employer, Delta Air Lines, believes she is the industry’s longest serving flight attendant – the title which replaced “stewardess” decades ago.

“That has been my career – from stewardess to flight attendant,” she told CNN in an interview.

Young Prince Crandall began her career at Pacific Airlines in 1959, which flew propeller planes like the Martin 404 and the Fairchild F-27. The first plane she worked on was a Douglas DC-3, a 24-passenger aircraft.

“The airlines wanted young women who had a glamourous look,” she said.

However, as technology has evolved, so has the profession: from the early days of fashion choices like go-go boots and emphasis on service, to a job critical to the safety of commercial airlines. Flight attendants, while still dressed appropriately and serving drinks and food to fliers, are also frontline employees during aviation incidents, ushering passengers out on slides or handling other emergency situations. That part of the job hasn’t changed since Prince Crandall started, but the number of passengers she’s responsible for has.

Over the decades, the companies she’s worked for have undergone mergers and consolidation. After Pacific came Air West, then Hughes Airwest, Republic Airways, NorthWest and finally, since 2008, Delta Air Lines.

Through it all, she kept flying and is now based in Washington state. But her successful career didn’t come without some challenges along the way.

A difficult start in a male dominated world

Being a young, working woman in the late 1950s and 1960s wasn’t easy.

Prince Crandall remembers much of the earliest days of flying fondly: the fashionable uniforms, the high-class service and the emphasis on safety.

However, at the time, stewardesses were also under intense scrutiny. Some airlines had weight and appearance policies, forced them to quit if they got married and mandated they retire at age 32.

Prince Crandall said she was aware of other airlines enforcing policies about appearance, but she never ran into those problems with her employers. However, she does remember the policies about marriage and age.

“In this day and age, (the policies) would have never happened,” she said.

For many young women, according to Prince Crandall, the profession was seen as a job you do “for about two years.” But many caught the aviation bug, like she did, and fought to keep working, gain seniority and enjoy everything the job offers.

The flight attendant profession dates back to the 1930s, when the first stewardesses – many of them nurses – were hired to assist passengers. Women were selected because they provided “a source of cheap labor,” according to the Association of Professional Flight Attendants. Today, the average flight attendant salary is approximately $70,980, according to the US Bureau of Labor Statistics.

For Prince Crandall, the last sixty years have changed in many ways beyond money.

She remembers when her airline started buying new jets to replace the propeller aircraft with loud piston engines that were limited in speed, range and capacity.

“Higher, faster, smoother, more seats,” she exclaims, recalling the transition to jets with a big smile and fierce look in her eyes. She said she can still pic

De hogar de Maradona a comedor comunitario: el santuario del fútbol argentino donde hoy se combate el hambre

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Por Iván Pérez Sarmenti, CNN en Español

Las paredes de la mítica vivienda de la calle Azamor, en Villa Fiorito —un asentamiento de trabajadores en los suburbios de Buenos Aires—, vuelven a ser testigos de la misma urgencia que marcó los primeros años de vida de uno de los mayores íconos del fútbol mundial: calmar el hambre. Décadas atrás, el argentino Diego Armando Maradona conoció allí las privaciones de una infancia dura. Hoy, como parte de la historia cíclica que suele vivir Argentina, esa humilde casa se ha convertido en un refugio para los vecinos que peor la están pasando.

Fallecido en 2020 a sus 60 años, Maradona y su huella siguen intactas en la comunidad. Sin embargo, el paisaje social que lo vio crecer muestra hoy su versión más cruda. Desde marzo el jardín de la casa natal del “mejor jugador del mundo de toda la historia”, tal como señala con orgullo el pastor Leonardo Álvarez, se transformó en una “olla popular”, como se conoce en Argentina a los comedores comunitarios de emergencia. Allí, cada jueves, Álvarez y un grupo de voluntarios de la ONG cristiana Sal de la Tierra alimentan a unas 200 familias del barrio.

Para muchos vecinos, este espacio se ha vuelto vital. “Cuando nos enteramos que había comida acá en la casa del Diego vinimos a buscar porque la estábamos pasando mal”, relata Gabriel Gavilán, residente de la zona que cada jueves se acerca a buscar su vianda y destaca la solidaridad como el único sostén en este duro contexto. “En esta situación nos damos una mano entre todos. Los pobres nos ayudamos entre pobres. Es así”, sintetiza la voluntaria Jimena Bucci.

Esta iniciativa comunitaria se apoya en un paralelismo histórico ineludible que tiene a Maradona como protagonista. Él relató en múltiples ocasiones cómo su madre se sacrificaba por la familia y en una recordada entrevista televisiva concedida en el año 2007 el futbolista rememoraba con emoción: “Siempre quiso que comiéramos nosotros. Y cada vez que llegaba la comida, decía ‘Me duele el estómago’. Mentira, no alcanzaba”.

Evocando ese espíritu de supervivencia, el pastor Álvarez explica el motor detrás del proyecto en Fiorito: “Nuestro eslogan es que muchas ‘Totas’ (en referencia a doña Tota, la madre de Maradona) y muchos ‘Dieguitos’ este jueves se vayan con la panza llena para que no pasen lo que pasaron ellos”.

Por eso, y aunque la vivienda ya no pertenece a los herederos de la familia Maradona, sus propietarios actuales —encabezados por doña Mari— decidieron abrir las puertas para la preparación semanal de comida para el barrio. La idea original fue suya, pero como sus magros ingresos como jubilada no le permiten costear su proyecto, se acercó a la ONG Sal de la Tierra para poder concretarlo.

La logística es compleja: la ONG se las ingenia para comprar carne y verduras frescas mediante la venta de otros productos autogestionados, sumando esto a los alimentos secos que reciben del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, debido a que reportan no contar con asistencia por parte del Gobierno nacional.

La multiplicación de comedores y ollas populares en puntos como Villa Fiorito responde a un escenario que combina la falta de empleo formal con una persistente presión sobre los precios que Argentina vive en los últimos años. De acuerdo con datos oficiales, la inflación interanual alcanzó un 32,4 % en abril, lo que deja sin margen de maniobra a los presupuestos de las familias de menores ingresos.

Este encarecimiento de los alimentos básicos empuja a las ollas populares a personas que tradicionalmente se encontraban fuera del sistema de asistencia social. María Torres, la cocinera de la olla comunitaria en la casa de Maradona, lo vive en carne propia: ella tiene 8 hijos y ahora se encuentra desocupada.

Más allá de su situación personal, ella d

Donald Trump Jr. y su nueva esposa comparten un video del detrás de cámaras de su boda

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Por Alejandra Jaramillo, CNN

Donald Trump Jr. y su nueva esposa, Bettina Trump, publicaron el viernes en las redes sociales un video de su boda, en el que se vieron nuevas imágenes del detrás de cámaras de sus lujosas y tropicales nupcias en las Bahamas.

El video iba acompañado de un mensaje: “La noche en que me casé con mi mejor amiga, mi amor y mi eternidad”.

Continuaba diciendo: “Bettina, has traído tanta paz, alegría y luz a mi vida. Estando a tu lado, rodeado por nuestros hermanos, tu madre, Donnie y Kai, nunca me he sentido más agradecido ni más seguro de nada”.

“Mi esposa. Mi corazón. Mi eternidad”, concluyó Don Jr.

El video ofrece una mirada íntima al día de la boda, celebrada el fin de semana pasado: comienza con la pareja dándose un chapuzón en las aguas turquesas de las Bahamas durante lo que parecía ser una sesión de fotos previa a la ceremonia. Ataviados con conjuntos coordinados en blanco y azul claro, se ve a la pareja abrazándose en la orilla del mar.

Las imágenes pasan luego a los preparativos de la ceremonia, mostrando brindis con champán, primeros planos de los tacones plateados de Bettina —adornados con cristales—, su vestido de novia de seda colgado junto a una bata nupcial, y un broche personalizado con dijes que llevan fotos de su difunto padre. Entre los toques personales destacados en el video se encuentra una vela con la frase “Love Trumps All” (El amor lo supera todo).

La celebración de la boda tuvo lugar en el lujoso Little Pipe Cay, una exclusiva isla privada de 15 hectáreas destinada a multimillonarios, que cuenta con playas, cinco “lujosas casas de campo” con 11 dormitorios, servicio de mayordomo, spa y una capilla privada. La lista de invitados fue de menos de 50 personas, y se implementaron precauciones de seguridad adicionales después de que se filtrara la ubicación del evento, según informaron a CNN fuentes familiarizadas con el asunto. Anteriormente, los familiares solo habían compartido instantáneas en Instagram, incluida una imagen de la inscripción “Mrs. Trump” bordada en letra cursiva sobre seda blanca, junto con una servilleta de cóctel que citaba a Jane Austen: “Mi corazón es, y siempre será, tuyo”.

En las imágenes recién publicadas, se muestra a Donald Trump Jr. preparándose para la ceremonia con un traje de color tostado, sin corbata. El video destaca un detalle personalizado bordado en el interior de su chaqueta: una letra “B” en cursiva —inicial de Bettina— enmarcada por un corazón. En un momento del video, se le ve sentado en una tumbona, leyendo lo que parecen ser votos matrimoniales escritos a mano o una nota dirigida a su novia. Mientras se observa a familiares y amigos cercanos ayudando a la pareja a prepararse —compartiendo abrazos, sonrisas y momentos de celebración—, quien brilla por su ausencia en el video es el padre del novio: el presidente Donald Trump. Él permaneció en la Casa Blanca mientras continuaban las conversaciones sobre un posible acuerdo de paz con Irán.

Más tarde, se ve al novio llegando en un carrito de golf a la pequeña capilla nupcial, donde los familiares se habían reunido para la ceremonia. En el interior del íntimo recinto, se puede ver a sus hijos —Kai, Tristan y Spencer— de pie en la primera fila, mientras que su hermana Ivanka Trump aparece sentada junto a su esposo, Jared Kushner; asimismo, se observa a su media hermana Tiffany Trump y al esposo de ésta, Michael Boulos, en la última fila de la pequeña capilla.

El video concluye con una despedida con bengalas, momento en el que los recién casados ​​comparten su primer beso como marido y mujer. De fondo, durante el clip, suena una versión del clásico éxito de las Ronettes: “Be My Baby”.

The-CNN-Wire
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They were trained for a high-stakes underwater rescue. Instead, these villagers walked out of a cave to freedom

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Divers from an international rescue team show the trapped villagers how to use diving equipment in Xaisomboun Province

By Will Ripley, Rebecca Wright, Kocha Olarn, Isaac Yee, Kara Fox, CNN

Xaisomboun province, Laos (CNN) — After a long and complex operation inside a flooded cave in a remote area of central Laos, on Saturday, the men at the center of the mission did something few expected: they walked out.

It wasn’t what the international rescue operation had planned for.

When the first of the trapped group of five men dived through the flooded tunnels on Friday, the efforts were paused and there was expectation it could be hours, even days before the others emerged.

Instead, after water levels dropped, the group scrambled their way out, taking even rescuers – who had planned a high-risk strategy to guide the villagers through flooded, zero-visibility tunnels to safety – by surprise.

“I was literally putting my wetsuit on to head in when they emerged on their own,” said Australian rescue diver Josh Richards, one of the expert team of international divers.

The five went underground more than a week ago searching for gold before being trapped by rising rainwater. For their families, the weekend has brought overwhelming relief.

One local involved in the rescue was trying to find his own father. When he emerged, Thao Oun dropped to his knees and held him tightly. Moments later, as his father was wrapped in a silver and gold emergency thermal blanket before being placed on a stretcher, Oun wiped away a flood of tears – a release of more than a week’s worth of agonizing suspense.

Yet the joy remains incomplete for this community as two other villagers, believed to have entered the cave system earlier than the five rescued men, remain missing.

The diving team – some of whom brought invaluable experience from a dramatic cave rescue in neighboring Thailand in 2018 – had spent days preparing the trapped villagers to navigate an extremely complex and hazardous environment underground.

Narrow rock passages dropped at steep angles into flooded sections of opaque, silty water that Richards compared to coffee. In places, the route narrowed to little more than 60 cm – roughly the width of a refrigerator – forcing rescuers and survivors alike through confined, unstable channels.

None of the villagers had prior diving experience, yet they were faced with getting out of a flooded, subterranean labyrinth after being underground without food and water for nearly a week before they were discovered . While the men managed to keep up their spirits, being underground for more than 10 days took an understandable physical toll. The damp, confined environment left them caked in mud, with some of the men developing skin and intestinal problems.

Ahead of the group’s planned ascent, crouched in darkened, claustrophobic chambers and illuminated only by head torches, rescue divers Norrased Palasing and Mikko Paasi gave the men a tutorial on how to use specialized equipment to navigate their way out, demonstrating how to manage oxygen tanks and use breathing apparatus – a daunting task for novices in a high-stress environment.

On Friday, the first of the trapped men was successfully guided out through murky, zero-visibility water and chambers of rock before being greeted on the outside to cheers and relief.

While plans were underway to get the remaining four men out, emergency pumping operations ran continuously overnight Friday, which helped to lower the water levels significantly

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