Por Andy Rose, CNN
Mike Miller y Benjamin Radford han pasado años hablando sobre Bigfoot o “Pie Grande”, pero desde perspectivas muy distintas.
“Cuando escuchas algo o ves algo, sabes, eso se queda contigo y se vuelve parte de ti, y simplemente no puedes quitártelo de la cabeza”, dice Miller, quien ha estado buscando al yeti durante casi dos décadas con el grupo Ohio Night Stalkers.
“Es una pregunta fascinante si estas criaturas existen o no”, admite Radford, folclorista y editor adjunto de la revista Skeptical Inquirer.
Pero eso es prácticamente lo único en lo que coinciden cuando se trata de la existencia de una especie no identificada de gigantes peludos.
Para Miller —el buscador— encontrar a Sasquatch es un misterio cuya respuesta podría estar a la vuelta de cualquier esquina o en cualquier cueva.
Para Radford —el escéptico— es una fuente constante de frustración.
“Si son reales, viven, respiran, defecan, comen, duermen y mueren, y deberíamos poder encontrar uno”, dice Radford. “¿Cómo pueden ser tan esquivos? Tendría que haber miles de ellos”.
El debate de larga data cobró un nuevo impulso en marzo.
Un gran aumento en los reportes —conocido entre los aficionados a “Pie Grande” como un “flap”— fue documentado en el condado de Portage, Ohio, al este de Akron, con figuras no identificadas de aproximadamente 2,4 metros de altura en zonas boscosas a lo largo del río Mahoning.
“Y se detuvo tan rápido como comenzó”, dice Jeremiah Byron, conductor del podcast Bigfoot Society, que recopiló y mapeó los reportes y plantea que un cambio drástico en las condiciones climáticas, del invierno a la primavera, pudo haber puesto a un grupo de Bigfoot en movimiento.
El repentino aumento de supuestos avistamientos —lo que podría llamarse el “flap de Ohio de 2026”— reavivó un debate que lleva más de un siglo en América del Norte. ¿Existe entre nosotros una especie similar a grandes simios —homínidos, si se quiere ser técnico—?
En algo, tanto creyentes como escépticos parecen estar de acuerdo: es muy entretenido hablar del tema.
“Es un mundo muy extraño”, dice Byron con una sonrisa.
El folclore sobre criaturas misteriosas y esquivas en América del Norte, dicen expertos, se volvió más popular con un artículo publicado en 1960 en la revista True, que describía una figura alta y peluda que parecía “en parte humana y en parte animal”.
Lo que comenzó como relatos pasó a convertirse en búsquedas más organizadas, utilizando nuevas tecnologías.
La pregunta de si era real o falso se convirtió en una sensación en 1967 con el famoso video grabado por Roger Patterson y Bob Gimlin en el noroeste del Pacífico, que captó a una figura peluda caminando por un bosque del norte de California. Durante décadas ha habido debates sobre si el video fue un engaño.
El misterio incluso llamó la atención del FBI, que en 1976 accedió a analizar 15 muestras de cabello obtenidas tras un supuesto encuentro con “Pie Grande” en Oregon. “Esta es una pregunta seria que necesita respuesta”, dice una carta del director del Bigfoot Information Center and Exhibition.
Tras examinar las muestras bajo un microscopio, el FBI dio su respuesta: “Se concluyó como resultado de estos análisis que los cabellos son de origen de la familia de los ciervos”.
Pero la demanda de respuestas a misterios persistentes solo aumentó, a medida que la serie semanal de televisión In Search Of…, conducida por Leonard Nimoy, incluyó varias historias de Bigfoot en su recorrido por lo inexplicable. (Tanto Byron com