Por Lou Robinson, Renée Rigdon, Lauren Kent y Henrik Pettersson, CNN
Mientras la guerra en Irán entra en su novena semana sin que se vislumbre un final claro, el tráfico marítimo en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz se ha visto completamente transformado, perturbando gravemente los mercados mundiales y las cadenas de suministro de petróleo, gas natural, fertilizantes y otros productos esenciales.
Antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran sus ataques contra Irán a finales de febrero, unos 3.000 buques solían transitar mensualmente por el estrecho de Ormuz, según Lloyd’s List Intelligence.
Los petroleros que lo atravesaban transportaban aproximadamente 15 millones de barriles diarios de crudo y otros productos derivados del petróleo, de acuerdo con datos de la firma de análisis Kpler, lo que representa alrededor de una quinta parte del comercio mundial de petróleo.
Kpler recoge que desde que comenzó la guerra, el tráfico se ha reducido drásticamente, registrándose tan solo 154 embarcaciones que cruzaron la vía en todo el mes de marzo.
“La disrupción es rápida y sin precedentes”, afirmó Dimitris Ampatzidis, gerente de riesgos marítimos y cumplimiento normativo en Kpler.
En general, el tráfico a través del estrecho de Ormuz en los últimos dos meses ha sido aproximadamente el 5 % del promedio anterior a la guerra, lo que ha provocado escasez de productos refinados, especialmente en Asia.
A pesar de las graves interrupciones, un pequeño número de barcos sigue entrando y saliendo del golfo Pérsico a través del estrecho.
Sin embargo, los expertos afirman que salen más buques de los que entran, lo que indica que las navieras están mitigando los riesgos evitando por completo la zona y redistribuyendo los flujos.
“Todavía hay más de 800 embarcaciones en el golfo, pero ‘varadas’ no es el término adecuado para todas ellas”, declaró Ampatzidis a CNN en un correo electrónico. “Muchas embarcaciones regionales, en particular las de operadores iraníes y del golfo, siguen operando con normalidad en sus rutas locales”.
El estrecho tiene aproximadamente unos 40 km de ancho en su punto más angosto, lo que crea un punto de estrangulamiento que Irán ha podido explotar al ejercer un mayor control sobre el transporte marítimo mundial y amenazar a los buques sin necesidad de patrullar una gran área.
Tras el alto el fuego acordado el 8 de abril, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró inicialmente que el paso seguro por el estrecho de Ormuz sería posible mediante la coordinación con las autoridades iraníes.
Sin embargo, al día siguiente, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) afirmó que el tráfico a través del estrecho se había interrumpido de nuevo, tras lo que calificó como una violación del alto el fuego israelí en el Líbano.
La Guardia Revolucionaria publicó un mapa que muestra lo que denominó “rutas alternativas de tránsito” a través del estrecho de Ormuz, que canalizan el tráfico marítimo por aguas territoriales iraníes y más allá de la isla de Larak, lo que permite a la armada y las autoridades portuarias iraníes realizar controles.
La Guardia Revolucionaria también delimitó una supuesta “zona de peligro” en la parte del estrecho que anteriormente constituía el principal corredor marítimo de la Organización Marítima Internacional (OMI).
“La ruta oficial de la OMI ha sido abandonada casi por completo. En su lugar, la mayoría de los buques utilizan ahora una ruta a lo largo de la costa iraní”, declaró Ampatzidis. “Al mismo tiempo, una parte import