Por Matt Egan, CNN
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, no es ajeno a las decisiones difíciles. Sin embargo, ahora se enfrenta a una de sus disyuntivas más arduas y personales hasta la fecha: abandonar el escenario o permanecer en un papel secundario una vez que su sucesor asuma el timón del banco central estadounidense.
El mandato de Powell como presidente de la Fed expira el 15 de mayo, pero su mandato independiente como miembro de la poderosa Junta de Gobernadores de la institución no concluye hasta enero de 2028.
El drama sucesorio en una de las instituciones más poderosas del mundo ha desatado una nueva ronda de conjeturas en Washington y en Wall Street: ¿Se quedará Powell ahora que el Departamento de Justicia ha archivado la extraordinaria investigación que pesaba sobre él?
Se trata de una trama secundaria crucial en la reunión de la Fed y la conferencia de prensa de este miércoles, eventos en los que Powell podría revelar sus planes o, al menos, ofrecer algunas pistas al respecto.
Por lo general, este asunto no suele suscitar mayor debate: el líder de la Fed habitualmente se retira una vez finalizado su mandato de cuatro años, pese a que —técnicamente— podría permanecer en su cargo como gobernador y seguir participando con su voto en las decisiones sobre las tasas de interés.
Pero estos no son tiempos normales.
La independencia de la Fed —una tradición que Powell considera primordial y que tiene repercusiones concretas para la ciudadanía, hastiada ya de la inflación— ha sido objeto de ataques incesantes durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.
Permanecer en la Fed, aunque sea en un cargo de menor relevancia, podría proteger a Powell de los intentos de la administración Trump de imputarle cargos penales. Además, si se queda, evitaría que Trump ocupe de inmediato el puesto de Powell con alguien que se mostrara más dispuesto a socavar la tan preciada independencia de la Fed y a reducir las tasas de interés.
Es por ello que algunos de los antiguos colegas de Powell, así como diversos observadores de la Fed, sospechan —según declararon a CNN— que este romperá con la trayectoria histórica reciente. De permanecer en la Junta, Powell se convertiría en el primer presidente de la Fed desde 1948 en continuar vinculado al banco central.
“Esperaría que se sintiera dividido: queriendo marcharse en el plano personal (se le ve agotado), pero deseando también proteger la integridad de la institución”, comentó a CNN por correo electrónico Bill Dudley, exalto funcionario de la Reserva Federal que trabajó junto a Powell durante la primera administración Trump. “Mi mejor conjetura es que permanecerá en el cargo durante un tiempo, pero medido en meses, no en años”.
En marzo, Powell declaró que aún no había decidido si dejaría el cargo una vez confirmado su sucesor. Sin embargo, recalcó que esta decisión se basaría en “lo que considere mejor para las personas a las que servimos”.
“No tengo intención de abandonar la junta hasta que la investigación haya concluido por completo, con total transparencia y de forma definitiva”, afirmó en una rueda de prensa.
Pero aún es discutible si se han cumplido esos requisitos, especialmente dados los mensajes contradictorios de los funcionarios de la administración.
La semana pasada, Jeanine Pirro, fiscal federal del Distrito de Columbia, anunció el cierre de la investigación penal contra Powell por el costoso proyecto de renovación de la Reserva Federal.
Esto bastó para que el senador republicano Thom Tillis retirara el domingo su oposición al probable sustituto de Powell, Kevin Warsh, preparando el terreno para la votación del miércoles que apruebe la nominación.
Sin embargo, el asunto legal no parece estar totalmente cerrado.
La investigación seguirá ahora a cargo del inspector general de la Fed. Pirro declaró que su ofic