Por Fernando Ramos y Gonzalo Zegarra, CNN en Español
El atentado que dejó al menos 20 muertos en el suroeste de Colombia, en medio de una ola de ataques en la zona, fue rápidamente condenado por la dirigencia política del país, pero los mensajes también expusieron las divisiones acentuadas por el clima electoral, cuando faltan cinco semanas para la votación presidencial del 31 de mayo.
“En estas elecciones las palabras clave son miedo y odio. Y los candidatos presidenciales así lo han entendido y en eso han basado sus campañas”, dijo a CNN el analista político Jaime Arango exasesor de seguridad nacional durante el Gobierno de Iván Duque. Arango afirmó que los ataques “pueden exacerbar los discursos para buscar tener una audiencia mucho más convencida a la hora de ir a las urnas” y apuntó que el temor tiene mayor impacto en las regiones rurales, foco de enfrentamientos con grupos armados ilegales.
Al respecto, el candidato del oficialismo, Iván Cepeda, dijo que “resulta profundamente preocupante” que las acciones terroristas ocurran en regiones donde, asegura, tiene más apoyo popular. “Surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha”, apuntó.
Una encuesta de Invamer publicada el domingo arrojó que Cepeda tiene una intención de voto del 44,3 %, más del doble que la de sus más cercanos rivales, pero todavía insuficiente para ganar en primera vuelta, lo que requiere la mitad más uno de los votos totales.
El politólogo León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación (PARES), recordó el impacto que tuvo el asesinato el año pasado del senador Miguel Uribe, precandidato del derechista Centro Democrático, lo que fue un “muy mal augurio” en la carrera por la presidencia, agregó. Sin embargo, a diferencia de ese crimen, dijo que los recientes actos de violencia “se dan en las zonas de frontera y en donde hay presencia de cultivos ilícitos, y por eso no impactan directamente el electorado urbano”, como sí ocurrió con la muerte de Uribe Turbay. “No es una violencia en el corazón de donde hay mayor electorado sino una violencia dispersa que busca tener un impacto regional que de todos modos hace mucho daño al proceso electoral en general”, agregó.
La candidata Paloma Valencia, de Centro Democrático, con un 19,8 % en la encuesta, rechazó la lectura de Cepeda. “el país no merece que desvíe la atención insinuando que esto busca favorecer a sectores políticos. Llegó el momento de asumir, con todas las letras, que la Paz Total FRACASÓ”, dijo en X. Esa política encabezada por el presidente Gustavo Petro ha incluido frustrados diálogos con la guerrilla de Ejército de Liberación Nacional (ELN) y negociaciones con las disidencias, sin resultados concretos hasta la fecha.
Valencia dijo tras la ola de ataques que Petro debería estar en el lugar de los hechos y resaltó que la gente “necesita volver a sentirse tranquila”. La aspirante nacida en ese departamento había reconocido días atrás en una entrevista con Caracol Radio que era un desafío hacer campaña en el Cauca: “Es una tierra muy petrista”.
Por su parte, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, que marcha segundo con 21,5 %, aseguró que la violencia es consecuencia directa de esa estrategia de Petro y propuso una “guerra frontal, sin tregua ni negociación” contra los grupos armados ilegales.
El candidato del movimiento Firmes por la Patria afirmó también que la violencia es “parte de un plan de desestabilización del desgobierno de Petro y de sus cómplices”, sin presentar pruebas. Petro, ha rechazado varias veces las insinuaciones de De la Espriella.
La ola de atentados del último fin de semana “perjudica mucho” el desarrollo de la campaña, “sobre todo a la izquierda”, afirmó a CNN el politólogo Valencia. “La gente dice: ‘Es un fracaso de la paz tot