Por Lex Harvey, CNN
La vida de millones de personas en todo Medio Oriente, y el destino de la economía mundial, dependerán del resultado de las cruciales conversaciones que mantendrán este fin de semana Estados Unidos e Irán en Pakistán.
Las calles de la capital, Islamabad, han quedado desiertas debido a un repentino feriado público de dos días, declarado para reforzar la seguridad ante la llegada de las delegaciones estadounidense e iraní para sus primeras negociaciones desde el comienzo de la guerra.
El frágil alto el fuego de dos semanas que allanó el camino para las conversaciones se mantiene por ahora. Sin embargo, el masivo y letal bombardeo israelí contra Hezbollah y los desacuerdos sobre la inclusión del Líbano en la tregua aún podrían hacer fracasar las reuniones.
Esto es lo que sabemos:
Según la Casa Blanca, las conversaciones entre Irán y Estados Unidos comenzarán el sábado por la mañana, hora local de Islamabad.
La delegación estadounidense estará encabezada por el vicepresidente J.D. Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump.
Teherán no ha anunciado oficialmente su delegación, pero algunos medios locales informan que estará encabezada por el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf.
Ghalibaf, un miembro influyente del régimen con fama de reprimir la disidencia, se ha convertido en un interlocutor clave para la administración Trump durante la guerra. Muchos líderes iraníes han muerto en ataques conjuntos entre Estados Unidos e Israel en las últimas semanas.
Dado a que ambas partes no parecen ponerse de acuerdo sobre el contenido del alto el fuego, lograr un consenso sobre la agenda de las conversaciones podría resultar complicado.
Trump ha citado “una propuesta de 10 puntos de Irán”, que calificó de “una base viable sobre la cual negociar”.
Pero entonces Irán comenzó a difundir una lista de diez puntos que incluía exigencias que Estados Unidos jamás podría aceptar, como el reconocimiento de su control sobre el estrecho de Ormuz, reparaciones por los daños de guerra y el levantamiento de todas las sanciones.
Otras versiones publicadas en los medios estatales también incluían el reconocimiento del derecho del país al enriquecimiento nuclear.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que Trump se refería a un plan diferente de 10 puntos que era “más razonable”.
Mientras tanto, Trump y su equipo tienen su propia propuesta de 15 puntos.
Dicho plan no se ha revelado en su totalidad, pero se dice que incluye el compromiso de Irán de no poseer armas nucleares, la entrega de su uranio altamente enriquecido, la limitación de las capacidades de defensa de Teherán y la reapertura del estrecho de Ormuz.
Una cuestión clave ahora es si las conversaciones darán lugar a algún tipo de punto intermedio, o si fracasarán y reiniciarán una guerra que ya ha causado destrucción en partes de Medio Oriente y ha desencadenado una crisis petrolera mundial histórica.
La inclusión del Líbano en el alto el fuego es un tema de controversia constante que también corre el riesgo de desbaratar las conversaciones del fin de semana.
Irán ha afirmado repetidamente que el alto el fuego abarca los ataques contra Hezbollah, su aliado con sede en el Líbano, haciéndose eco de la postura de Pakistán, que ayudó a negociar el acuerdo. Sin embargo, Israel y Estados Unidos han declarado que el alto el fuego no incluye al Líbano.
El miércoles, apenas unas horas después de que entrara en vigor el alto el fuego, Israel lanzó s