Por Jacopo Prisco, CNN
¿Qué significa estar vivo? Un nuevo estudio sobre una asombrosa criatura marina sugiere que la respuesta puede ser más compleja de lo que parece.
Algunos fragmentos amputados de Psolus fabricii, un tipo de pepino de mar originario del océano Atlántico Norte, desconcertaron a los investigadores cuando observaron que las partes separadas no solo no se descomponían ni morían, sino que parecían crecer.
Para obtener más información, los investigadores extrajeron de forma humanitaria fragmentos adicionales de las patas, el cuerpo principal y los tentáculos de los animales marinos y realizaron varios experimentos de laboratorio en agua de mar sin tratar.
De hecho, los fragmentos se resistieron a morir. Las distintas partes se regeneraron inesperadamente e incluso lograron absorber nutrientes a pesar de carecer de boca.
“Este es el primer caso de inmortalidad tisular en condiciones naturales”, afirmó Sara Jobson, autora principal del estudio que describe el hallazgo y que se publicó el miércoles en la revista Science Advances.
“Estos pepinos de mar son conocidos por su alta capacidad regenerativa, por lo que cuando pierden un tentáculo o un pie ambulacral, son capaces de regenerarlo muy bien, pero nadie había investigado qué sucede con los tejidos que se desprenden, porque simplemente asumíamos que morirían”, explicó.
Sin embargo, los tejidos seccionados no se desarrollaron hasta convertirse en individuos completamente nuevos —un proceso que puede ocurrir bajo ciertas condiciones en algunas especies de pepino de mar—, lo que plantea algunas cuestiones filosóficas.
“Cariñosamente llamamos a estos explantes de tejido “nuestros zombis”, porque parecen estar en la frontera entre la vida y la muerte”, declaró Jobson, estudiante de doctorado en ciencias oceánicas en la Universidad Memorial de Terranova y Labrador.
“No se están regenerando hasta convertirse en un organismo completamente nuevo. Por lo que sabemos, parecen ser entidades propias que mantienen la función celular, pero no individuos reproductivos. ¿Por qué estos pequeños fragmentos de tejido conservarían la capacidad de curarse y sobrevivir sin ningún propósito reproductivo? ¿Cuál es el factor evolutivo que permite que esto suceda?”
Muchos animales son capaces de amputarse tejido voluntariamente y regenerarlo. El ejemplo más conocido son los lagartos que se desprenden de sus colas para escapar de los depredadores.
Sin embargo, Jobson señaló que la cola perdida en sí misma no cumple ninguna función. Para establecer un paralelismo con el pepino de mar, es como si la cola de un lagarto se curara sola y luego se moviera por el bosque, obteniendo sus propios nutrientes y sobreviviendo durante años.
Lo más sorprendente es que el tejido seccionado se mantuvo intacto durante más de tres años. “Por lo que pudimos observar, no había señales de muerte, degradación ni necrosis”, añadió Jobson, refiriéndose a la muerte celular. “Parecía que podía durar para siempre. Simplemente tuvimos que interrumpir el experimento en algún momento y publicar el estudio”.
A largo plazo, este tipo de trabajo podría ayudar a los investigadores a comprender mejor la regeneración, la cicatrización de heridas, el mantenimiento de los tejidos y el envejecimiento, afirmó Veronica Hinman, directora del Laboratorio Whitney de Biociencias Marinas de la Universidad de Florida, en un correo electrónico.
Hinman no participó en el estudio. “Creo que el hallazgo más importante, sin embargo, es que este trabajo pone a prueba las suposiciones sobre lo que significa estar “vivo” y cómo esto depende del organismo en su conjunto, en lugar de las propiedades de autoo