Por By Joe Yogerst, CNN
La Ruta 66 es solo una de las carreteras que figuran en “On the Road”, el libro de Jack Kerouac que despertó en tantas personas la pasión por los viajes por carretera.
Más que cualquier otro escrito sobre esta emblemática autopista, es una cita de ese libro la que personifica el atractivo casi místico de la carretera más famosa de Estados Unidos: “Nada detrás de mí, todo por delante”.
Eso es exactamente lo que la Ruta 66 ha significado para millones de viajeros que han recorrido la totalidad o parte de la autopista desde su nacimiento hace 100 años: la libertad de empezar de nuevo, de reinventarse y de dejar los problemas atrás, reflejados en el espejo retrovisor.
“La Ruta 66 surgió justo cuando la idea de los viajes por carretera estaba dando sus primeros pasos”, dijo Sean FitzGibbons, director ejecutivo del History Museum on the Square en Springfield, Missouri. “Encapsuló gran parte de la cultura popular estadounidense del siglo XX y, con el paso del tiempo, adquirió una especie de resonancia mítica dentro del espíritu de la época a nivel mundial”.
Las raíces de la autopista se remontan a principios de la década de 1920, y constituye un ejemplo temprano de cooperación entre el Gobierno y el sector privado.
Cuando el Gobierno federal decidió numerar las principales carreteras que cruzaban el país —en un intento por facilitar a los automovilistas la orientación a través de lo que entonces era un sistema de nomenclatura caótico y arbitrario—, creó una ruta que iba desde Chicago hasta Los Ángeles y que pasó a denominarse U.S. Highway No. 66.
Con la esperanza de estimular el turismo a lo largo de la nueva ruta, un par de emprendedores de Tulsa (Oklahoma) y Springfield (Missouri) crearon mapas, folletos, vallas publicitarias y campañas de marketing para promocionar la carretera. Su objetivo era impulsar el turismo en sus propias ciudades, pero, sin proponérselo, convirtieron el recorrido completo de la ruta en una aventura imprescindible, digna de figurar en cualquier lista de deseos.
Sus esfuerzos coincidieron con el auge de las vacaciones en automóvil en Estados Unidos y con la aparición de servicios emblemáticos tales como diners (restaurantes de carretera), moteles, gasolineras y tiendas de curiosidades.
La Ruta 66 adquirió un significado totalmente distinto durante el desastre ecológico del Dust Bowl en la década de 1930, cuando decenas de miles de agricultores desposeídos y sus familias utilizaron esta carretera como el camino hacia la “tierra prometida” de California. La carretera pronto quedó inmortalizada en la novela “The Grapes of Wrath”, de John Steinbeck —quien bautizó a la Ruta 66 como la “carretera madre”—, así como en la canción “Talking Dust Bowl Blues”, de Woody Guthrie.
El mayor impulso a su estatus legendario llegó en 1946, cuando Bobby Troup grabó “(Get Your Kicks On) Route 66”, una canción que encarnaba el espíritu de liberarse y vivir la vida intensamente tras tantos años de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial.
Tantos años después, la ruta sigue simbolizando esa libertad —con el viento en el cabello— que se experimenta en un viaje por carretera a través de todo el país. A continuación, presentamos seis paradas imprescindibles en la Ruta 66:
La Ruta 66 comienza su recorrido hacia el oeste en la intersección de Adams Street y Michigan Avenue, en medio de los rascacielos del centro de Chicago. Varias señales marcan el punto exacto; sin embargo, se trata de un comienzo bastante modesto para una carretera tan famosa, que atraviesa los extensos suburbios de la “Ciudad de los Vientos” para adentrarse en las ondulantes praderas del centro de Illinois.
Gran parte del trazado original de la carretera fue reemplazado por la Interestatal 55. No obstante, muchas de las comunidades situadas a lo largo del trayecto ofrecen vestigios que recuerdan que la cerreter