Betsy Klein y Kaanita Iyer
El proyecto propuesto por el presidente Donald Trump para un Arco del Triunfo recibió una abrumadora reacción negativa de grupos conservadores y de la ciudadanía, mientras los planes de la enorme estructura se presentaban este jueves por primera vez ante ua comisión clave.
Sin embargo, la Comisión de Bellas Artes parece seguir dispuesta a aprobar el proyecto y llevó a cabo una votación preliminar para seguir adelante con el proceso. Esta agencia federal independiente, cuyo consejo está repleto de partidarios de Trump, asesora al presidente y al Congreso sobre los diseños de monumentos, memoriales, monedas y edificios federales.
Trump ha estado profundamente involucrado en el proyecto para construir un arco, mientras da pasos significativos para imponer su estilo y gusto en la capital del país durante su segundo mandato. Añadió su nombre al Centro Kennedy y al Instituto de Paz de Estados Unidos y está supervisando una importante ampliación con un salón de baile en el complejo de la Casa Blanca.
“Esto es personal para el presidente”, dijo en la reunión el presidente de la Comisión de Bellas Artes, Rodney Mims Cook, Jr.
En una señal de su importancia para el presidente, el secretario del Interior, Doug Burgum, presentó representaciones del arco de 250 pies (76 metros), que mediría 165 pies (50 metros) de alto y 165 pies (50 metros) de ancho, con un pedestal de 25 pies (casi ocho metros) y una enorme escultura de la Dama Libertad de bronce dorado de 60 pies (18 metros) en la parte superior, jactándose de que “fortalecería el vocabulario arquitectónico simbólico de la ciudad”.
El presidente ha dicho que quiere que sea el arco más grande del mundo, inspirado en el Arco del Triunfo de París —pero más grande. Sería equivalente a un edificio de 16 a 20 pisos, más alto que la Casa Blanca, el Monumento a Lincoln y el edificio del Capitolio de Estados Unidos. El proyecto enfrenta una impugnación legal de un grupo de veteranos de la Guerra de Vietnam relacionada con su escala y con la obstrucción de la vista del Cementerio Nacional de Arlington.
Tras la presentación del arco por parte de Burgum y del diseñador principal Nicholas Charbonneau, la comisión escuchó amplias preocupaciones sobre la escala, el diseño y la ubicación del proyecto. En la propuesta se lo ha mostrado situado en una rotonda de tráfico entre la entrada del Cementerio Nacional de Arlington y el Monumento a Lincoln.
“Tuvimos poco menos de 1.000 personas que comentaron. Eso indica que el 100 % de los comentarios estaban en contra del proyecto”, dijo el secretario de la comisión, Thomas Luebke.
Luebke leyó una carta de una persona no identificada que advertía que el proyecto “estaría profundamente fuera de escala con su entorno” y “parece ignorar normas establecidas que priorizan la armonía con las estructuras existentes, la preservación de las líneas de visión y el respeto por la jerarquía simbólica de las capitales y los hitos”. El arco, agregó la persona, establecería un “precedente preocupante”.
Zachary Burt, gerente de extensión comunitaria y subvenciones de DC Preservation League, expresó “serias preocupaciones y una fuerte oposición” al proyecto, en particular a la ubicación propuesta del arco. El arco se situaría sobre una rotonda en Columbia Island, una franja de tierra artificial entre el Monumento a Lincoln y Arlington House, que alguna vez fue el hogar del líder confederado Robert E. Lee y que ahora es una pieza central del Cementerio Nacional de Arlington.
La “conexión visual” entre esos lugares históricos, dijo Burt, “no es solo una vista simple. … Simboliza los sacri