Por Reuters
Al menos 400 personas murieron y 250 resultaron heridas en un ataque aéreo perpetrado por Pakistán contra un hospital de rehabilitación para usuarios de drogas en Kabul, declaró este martes un portavoz del gobierno talibán afgano, lo que representa una marcada escalada en el conflicto entre ambos países vecinos.
Pakistán rechazó la acusación, calificándola de falsa y engañosa, y afirmó que la noche del lunes “atacó con precisión instalaciones militares e infraestructura de apoyo a terroristas”.
El ataque aéreo se produjo horas después de que China declarara que seguía dispuesta a continuar sus esfuerzos para aliviar las tensiones entre estas naciones islámicas del sur de Asia, e instara a ambas partes a evitar la expansión de la guerra y a regresar a la mesa de negociaciones.
El conflicto, que comenzó el mes pasado, es el más grave registrado hasta la fecha entre estos países vecinos, que comparten una frontera de 2.600 kilómetros. Las hostilidades habían remitido gracias a los intentos de mediación de países amigos —incluida China— para poner fin a los combates, antes de recrudecer nuevamente.
Esta escalada se produce en un contexto de mayor inestabilidad en la región, donde los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, sumados a las represalias de Teherán, han sumido a Medio Oriente en una crisis.
En el lugar de los hechos, una estructura ennegrecida de una sola planta mostraba las marcas de las llamas. En otras zonas, los edificios habían quedado reducidos a montones de madera y metal; en algunos de ellos apenas quedaban intactas unas pocas literas, mientras que mantas, pertenencias personales y ropa de cama yacían esparcidas por el suelo.
“Cuando llegué (anoche), vi que todo estaba ardiendo; la gente estaba ardiendo”, relató a Reuters Haji Fahim, conductor de una ambulancia. “A primera hora de la mañana me volvieron a llamar y me pidieron que regresara, ya que todavía había cuerpos bajo los escombros”.
Varias ambulancias y vehículos policiales permanecían estacionados cerca de la entrada de las instalaciones dañadas —identificadas por un letrero como un “hospital de tratamiento de adicciones a las drogas” con capacidad para 1.000 camas—, mientras el personal de seguridad montaba guardia en la zona.
Hamdullah Fitrat, portavoz adjunto de los talibanes, informó que el ataque aéreo tuvo lugar el lunes a las 9 p.m., hora local, y que su objetivo fue el hospital estatal Omid, el cual, según precisó, funcionaba como un centro de rehabilitación para usuarios de drogas con capacidad para 2.000 camas.
“Grandes partes del hospital han sido destruidas y se teme que haya un elevado número de víctimas”, afirmó en una publicación en X. “Lamentablemente, el número de fallecidos ha alcanzado hasta el momento los 400, con hasta otros 250 heridos”.
Equipos de rescate se encontraban en el lugar trabajando para controlar el incendio y recuperar a las víctimas, añadió.
Reuters no pudo verificar las cifras de víctimas, y no fue posible contactar al ejército paquistaní para solicitar comentarios fuera del horario laboral.
El Ministerio de Información y Radiodifusión de Pakistán declaró que la afirmación de los talibanes afganos constituía una “información errónea sobre los hechos”.
En una publicación realizada durante la noche en X, el ministerio señaló que Pakistán atacó instalaciones militares e “infraestructura de apoyo al terrorismo” —incluyendo almacenes de equipo técnico y de municiones— pertenecientes a militantes de los talibanes afganos y paquistaníes en Kabul y Nangarhar, las cuales estaban siendo utilizadas contra civiles paquistaníes.
“Los ataques de Pakistán son precisos y se llevan a cabo con sumo cuidado para garantizar que no se produzcan daños colaterales”, indicaba la p